Estrés por calor en los niños y bebés : cómo puedes evitarlo

Este verano está siendo muy caluroso y todos nos sentimos agobiados en algún momento por las altas temperaturas.

Los bebés y los niños son especialmente sensibles a los efectos del calor ya que su sistema de regulación de la temperatura no está completamente maduro y su piel es aún muy delgada. Por ello el riesgo de deshidratación y/o de insolación es mucho mayor que en los adultos.

Los pediatras aconsejan mantener fuera de la luz solar directa a los bebés menores de seis meses porque su piel aún no contiene suficiente melanina que es el pigmento que protege la piel de los rayos solares.

Tampoco es recomendable exponer a los bebés mayores de seis meses directamente al sol, especialmente en verano. Los bebés deben llevar cubiertos los brazos, el cuerpo y las piernas con ropa y, la cabeza con un sombrero que les cubra también el cuello.

Es muy importante aplicar a los niños regularmente un protector solar con un alto factor de protección (FPS 30+).

Cómo evitar el estrés por calor

La hidratación

Los bebés y los niños tienen que beber líquido suficiente para evitar la deshidratación. Hay que ofrecerles agua regularmente a lo largo de todo el día aunque no la pidan o no den señales de tener sed. Las bebidas azucaradas y/o gaseosas no son para nada indicadas. Puedes ofrecerles trocitos de fruta fresca para que la vayan chupando.

El Baño

Un bañito con agua tibia siempre es agradable cuando el calor aprieta. También puedes ir refrescando a tu peque con una esponja húmeda. Vigila que el agua no esté demasiado fría.

La ropa

Usa ropa de algodón holgada y de colores claros que es mucho mejor que la de tejidos sintéticos que retienen más el calor. Así tu bebé estará más fresco y mucho más cómodo.

El descanso

Busca un ambiente fresquito para la hora del descanso. La temperatura adecuada para la habitación es de entre 24 y 26 grados. ¡Cuidado con los aires acondicionados y los ventiladores! El aire no debe estar dirigido directamente al niño.

Paseos en el cochecito

  • Evita la luz solar directa con una sombrilla.
  • No cubras la sillita con una sábana o toalla para hacerle sombra ya que eso impide la entrada del aire y favorece el calentamiento.
  • Busca las horas más frescas del día para las salidas.

En el coche

  • Para evitar un sobrecalentamiento impide que el sol dé directamente a los ojos del niño.
  • Nunca dejes a tu hijo solo dentro de un coche, las consecuencias pueden fatales. Recuerda que, con las temperaturas altas, los bebés se calientan mucho en solo unos minutos.

Sarpullidos

Con el calor es muy frecuente que aparezcan en la piel de los bebés puntitos rojos con ampollitas especialmente bajo la barbilla, el área del pañal o las partes del cuerpo que se mantienen húmedas. Para tratar el sarpullido lo más indicado es aplicar cremas de zinc en las zonas afectadas, baños de agua tibia y cambios frecuentes de ropa.

Insolación

Una insolación se produce como consecuencia de una exposición directa al sol y ante la pérdida de líquidos  (agua, sudor, orina) y sales del cuerpo.

Signos para detectar una insolación en niños

  • Piel seca
  • Poca cantidad de orina
  • Decaimiento
  • Dolor de cabeza
  • Irritabilidad
  • No querer beber
  • Vómitos

Cómo actuar ante una insolación

Lo primero es retirar al niño del sol y llevarle a un sitio fresco. Después hay que  tumbarlo boca arriba y sacarle la ropa. Aplicar paños de agua tibia en el cuello, axilas y/o entre las piernas para bajar la temperatura corporal. Ofrecerle pequeños sorbos de agua, alguna bebida isotónica o zumo de frutas. Si el niño está inconsciente, convulsiona o los síntomas no mejoran hay que buscar ayuda médica lo antes posible.

Golpe de calor

Cuando el cuerpo pierde mucho líquido y sube la temperatura corporal puede producirse un golpe de calor. El golpe de calor puede tener consecuencias muy graves e incluso producir la muerte por lo que el niño tiene que ser trasladado urgentemente a un hospital para recibir tratamiento.


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Salud

Mamá orgullosa de un chico en plena adolescencia. Enamorada de la vida y la naturaleza. Amante de la literatura, la fotografía y la danza desde mi infancia. Autodidacta por naturaleza y con infinitud de proyectos con los que sueño despierta. Especializada en psicología infantil, mi profesión es mi pasión. Siempre me ha sorprendido la curiosidad de los niños por el descubrimiento y su potencial creativo.

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