¿Existe el apego en el embarazo?

embarazo
Hablar de vínculo durante el embarazo es hablar de la comunicación materno-filial que forma parte del proceso biológico natural del embarazo. Este apego se refiere al proceso natural mediante el cual la madre experimenta sentimientos y emociones hacia su bebé, interactúa con él y desarrolla su propia identidad materna. A esta unión entre una mujer y su bebé durante el embarazo se la conoce como vínculo materno-fetal o apego prenatal.

Casi todas las mujeres comienzan su vínculo maternal al tomar conciencia de su embarazo, y en muchos casos se fortalece a raíz de primera ecografía, cuando puede ver al bebé en la pantalla. Cuando el bebé empieza a moverse, y la mamá a sentirlo, el apego intrauterino se fortalece, 

Cambios neuronales para el apego en el embarazo

Maneras originales de decir que estás embarazada a los abuelos

A partir de los 15 días de vida del embrión comienzan los cambios hormonales sobre la mujer, que actúan en su cerebro y en el resto del cuerpo. Las hormonas del embarazo inducen un proceso neurobiológico que configurará el cerebro materno. Distintos estudios recientes revelan los circuitos cerebrales implicados en la respuesta de la mujer a estímulos visuales y auditivos procedentes del bebé no nato. 

Entre el segundo y cuarto mes de gestación la progesterona aumenta de 10 a 100 veces en el cerebro materno, reduciendo de forma muy significativa su respuesta al estrés. El feto emite señales que estimulan la producción de neurotransmisores en la madre como la occitocina, la prolactina y la dopamina.

Los cambios neuroendócrinos permite almacenar grandes cantidades de occitocina, hormona del amor y la confianza, preparando a la mujer para los retos de la maternidad. Las alteraciones plásticas que experimenta el sistema nervioso de la mujer gestante fortalece el vínculo de apego con su hijo garantizando su subsistencia. Las mujeres que desarrollan un fuerte apego prenatal, tienen un mayor vínculo con su bebé durante la lactancia.

Cuándo se produce el vínculo intrauterino

Sangrado de implantación

Aunque las hormonas y cambios neuronales hacen su trabajo, es preciso que la madre establezca el vínculo del apego en el embarazo. Si la madre se cierra emocionalmente, el bebé no nato no sabrá qué hacer. El período óptimo para que se establezca este vínculo son los tres últimos meses de embarazo, y especialmente los dos últimos. Pero puede ocurrir que las fantasías de la madre sobre la crianza o el bebé sean terribles o muy idealizadas, y la balanza acabe inclinándose en el apego extremo, o el rechazo. Los recursos internos y la madurez emocional de la madre serán determinantes

Por su parte el bebé comienza a gestar el vínculo de apego con la madre alrededor de los ocho meses de edad, comienza a desarrollar angustia de separación, algo natural en su desarrollo. Margaret Mahler afirma que todos los niños pasan por una etapa de separación e individuación.

Estudios recientes han confirmado que el comportamiento de un niño o niña entre los 12 y los 18 meses, se puede prever con muchas antelación sólo conociendo los modelos de apego al embarazo de las madres. John Bowlby en los años 50, llegó a nombrar 3 tipos de apego en los niños, según el vínculo creado entre estos y sus progenitores, cuidadores o tutores. Lluego se amplió a 1 más. Si quieres conocerlos te recomendamos este artículo. 

Apego en el embarazo, y post embarazo

bebé y perrito

Durante el embarazo y después del nacimiento del bebé, la madre atraviesa por una etapa única en su vida. Experimenta nuevas sensaciones, fantasías, temores y deseos, a la que se ha llamado. constelación maternal (Stern, 1997). La experiencia del embarazo es una etapa que genera una redefinición de la mujer.

La seguridad emocional que una mujer embarazada desarrolle de sí misma como madre influirá en el vínculo que desde el embarazo está creando con su hijo o hija. El embarazo es un período dinámico donde se produce una mayor permeabilidad y vulnerabilidad. La mujer reedita su propia historia vincular, y aumenta el riesgo de una depresión o una reactivación de patologías previas.

Un estudio citado por Correa y Jadresic (año 2000) destacó que en los 30 días después del parto, el riesgo de hospitalización por desórdenes psiquiátricos en las mujeres era 35 veces mayor que antes del embarazo. Entre estos desórdenes los autores detectaron disforia posparto, depresión posparto no psicótica y psicosis posparto, en un porcentaje muy pequeño.


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