Fallo del medro: cuando los niños no pueden mantener la velocidad de crecimiento

Fallo del medro

La Sociedad Española de Pediatria de Atención Primaria, señala que hasta un diez por ciento de los niños atendidos en las consultas de Atención Primaria podrían estar mostrando signos de fallo del medro.

Con este concepto se refieren los médicos a aquellos peques que no pueden mantener una velocidad de crecimiento considerada como ‘normal’, teniendo en cuenta los parámetros peso y talla. Cuando hablamos de fallo del medro, siempre nos referimos a lactantes o niños pequeños (menos de 3 años), puesto que cuando son más grandes, esta reducción se llama fallo de crecimiento, o maduración sexual retardada.

Nos cuentan desde SEPEAP, que en condiciones normales, los nutrientes son correctamente absorbidos en beneficio del desarrollo de los niños. Pero en ocasiones se produce el trastorno del que estamos hablando por tres motivos que serían:

  • Ingesta insuficiente de alimentos (se da en un 80 % de casos), debida a un problema social, por creencias religiosas, o por negligencia / maltrato de los padres. También puede ocasionarla trastornos neurológicos y cromosopatías, trastornos neurológicos, enfermedades del riñón o del hígado, paladar hendido, o reflujo gastroesofágico.
  • Incremento de necesidades energéticas (producidas en trastornos metabólicos, enfermedades oncológicas, enfermedades pulmonares, hipertiroidismo o cardiopatías congénitas).
  • Mabsorción / maldigestión de nutrientes, asociada a enfermedad celíaca, alergias alimentarias, enfermedad inflamatoria intestinal, fibrosis quística o metabolopatías.

Fallo del medro: importante detectarlo en Atención Primaria

Para así diseñar actuaciones orientadas al aporte de nutrientes, y / o detección de enfermedades subyacentes. Cabe especificar, que las enfermedades que afectan con más frecuencia al peso son las digestivas, oncológicas e infecciosas, pero solo en un 5 por ciento estas son identificables a partir del crecimiento inferior o normal; ya que en el resto de los casos el fallo del medro tiene origen multifactorial.

En un documento de la AEPED, se recogen las definiciones más aceptadas para este trastorno, que son:

  • Niños menores de 2 años de edad, con peso por debajo de los perceptibles 3 o 5 para la edad, en más de una ocasión.
  • Niños menores de 2 años de edad con peso inferior al 80 por ciento del peso ideal.
  • Niños menores de 2 años con peso que cae 2 perceptibles con el tiempo en gráficas estandarizadas de crecimiento.
  • Ganancia menor de lo que se espera según la edad.

Ahora bien, es importantísimo tener en cuenta que en el 20 por ciento de los niños sanos, la falta de crecimiento durante periodos de 3 meses de duración es completamente normal; así que tener solo en cuenta peso y talla es del todo insuficiente para poder diagnosticar un retraso en el crecimiento.

¿Y si los niños no quieren comer

En este post ya insinuábamos que los niños malcomedores no dejan de ser en parte un invento de la industria de la alimentación, en el sentido de que no es habitual que un peque deje de comer adrede, y con ello de nutrirse. Pero ¿y si de verdad en algunos casos comieran menos de lo que necesitan?

Es un tema que me interesa mucho, y no cabe desarrollarlo en exceso aquí, pero si que me gustaría aportar la visión de un curso de la AEPaP impartido por Carmen García y José Manuel Moreno, señalan una clasificación (la de Chatoor) que refiere alteraciones de la conducta alimentaria, según teorías psicoevolutiras.

Hablan de trastornos alimentarios de ‘homeostasis’ (en recién nacidos); trastorno del vínculo (entre 2 y 8 meses); anorexia infantil (relacionada con la transición a la cuchara); trastorno asociado a enfermedad orgánica; y trastorno de alimentación postraumático, secundario a experiencia en tracto orofaríngeo.

Y para finalizar, vuelvo al fallo del medro: no hay número definido de niños con ese problema, porque existe falta de acuerdo sobre criterios diagnósticos aceptados. Pero está relacionado en ocasiones con clases sociales más bajas, problemas de índole social o económica, y familias numerosas con madres de edad avanzada.


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Salud

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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