La casa de los niños con necesidades educativas especiales

madre con hijo con sindrome de down

Buscando y leyendo sobre las familias y las distintas necesidades que estas puedan tener, nos hemos encontrado con una cuestión importante que queremos tratar: la casa de los niños especiales. Lo haremos sin juzgar, sino aportando ideas y apoyo a aquellas familias con niños y niñas que tengan algunas necesidades especiales.

Tener un niño o una niña con necesidades especiales significa simplemente que nuestro hijo o hija necesita una ayuda mayor por padecer un problema físico, médico, emocional o de aprendizaje.

Aceptar a tu hijo como es y valóralo

Muchas de las familias que tienen niños con necesidades educativas especiales se mueven por valores. Les cuesta solicitar ayuda, tanto a otros familiares, amigos o instituciones y se esfuerzan en inventar las fuerzas y volcar toda la energía positiva para que estos niños puedan tener una vida los más autónoma posible.

El proceso de aceptación de tener un hijo con necesidades educativas especiales es un reto para cualquier persona. Reconozcamos que las expectativas sobre el otro están sobre valoradas en esta sociedad. Lo que vamos a decir es obvio: lo más importante es que se sientan queridos sobre todas las cosas, se les valore por cómo son y no por lo que son. La confianza sobre ellos es lo más necesario para su propia aceptación.

Cada persona tiene un ritmo diferente para desarrollarnos y la comparación con el otro es una angustia. Realmente debemos pararnos y pensar en el valor del momento presente.

Algunas familias de niños con necesidades educativas especiales, se encuentran en situaciones sociales en las que “se sienten avergonzados” ante el comportamiento de su hijo. Olvídate de lo que piensen los demás. Haz todo lo posible por sentiros incluidos y dejes de asistir a fiestas de cumpleaños, hacer excursiones, de vivir en libertad. Aquí tienes algunas ideas para irte de vacaciones con él.

Deja de ser indispensable para él o para ella

niños en la escuela

Sabemos que es muy complicado, pero darles todo no es la mejor forma para prepararles para situaciones adversas. Lo que debemos hacer como padres y familias es sus guías para que luego lo puedan hacer por sí mismos. Te pongo un ejemplo.

Si le enseñas a ponerse una prenda, usar la cuchara, o cepillarse los dientes, hazlo con normalidad, primero sé su modelo, después hazlo con él y si muestra dificultades, le vas ayudando poco a poco y retirando esta ayuda de manera gradual. Así se sentirá más seguro y orgulloso.

Recuerda que es un niño, un adolescente, y que irá creciendo con su carácter. Deberíais otorgarle la libertad que pide cualquier niño en relación a su edad. Esto contribuirá en el desarrollo de sus capacidades.

Educación especial o educación inclusiva

La teoría dice que lo importante no es el tipo de institución en la que se realice la enseñanza. Hoy en día se tiende a las escuelas inclusivas, donde el programa educativo es lo suficientemente flexible para adaptarse plenamente a las necesidades reales del niño que la necesite.

Lo importante es la aceptación de familias, amigos, sociedad. No sirve de nada una escuela inclusiva, si no se mantiene esa valoración en el aula o en el exterior.

El currículum escolar que se imparta, ya sea en estos centros de educación especial o general, se basa en los programas de estudio de la educación general, con la característica de adaptarse a las necesidades de cada alumno, ya sea física o intelectual.

La relación con los hermanos

Necesidades educativas

La relación fraternal es importantísima y fundamental siempre, es de los vínculos más duraderos y diferenciadores del de los padres. Si este es importante en las familias donde uno de los niños tiene una necesidad especial se vuelve crucial.

Es imprescindible informar sobre la discapacidad del hermano, ayudándole a reconocer la situación y relacionarse con ella. Saber comunicarse y jugar con el hermano fomentará importantes valores en ambos. También es importante que el hermano pueda expresar lo que siente y compartirlo, desde la frustración, celos, rechazo…

El hermano debe ser respetado y valorado en sus actividades y aficiones. Los padres tienen que otorgarle también la autonomía e independencia que le pertenece. Es hermano, ni cuidador, ni figura paternal.


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