Fiesta de pijamas, un divertida forma de celebrar el cumpleaños

Fiesta de pijamas, un divertida forma de celebrar el cumpleaños

Organizar una fiesta de pijamas puede ser una idea genial para celebrar una fiesta de cumpleaños infantil. Aunque suena a fiesta de chicas, realmente también pueden hacerse fiestas mixtas o fiestas de chicos cuando son pequeños.

A continuación te contamos cómo organizar una fiesta de pijamas infantil para celebrar un cumpleaños inolvidable.

Ideas preparar una fiesta de pijamas infantil

#1 -Lista de invitados

Lo primero es elaborar una lista con l@s amig@s que se desea invitar. Es importante tener una buena relación con las familias. Tener en casa a niñ@s pequeños conlleva mucha responsabilidad, y es necesario que haya confianza para organizar una cosa como esta. Además, es importante avisar a los padres antes de dar la noticia. Si alguno no quiere que su hij@ asista se la ahorra un disgusto.

#2 – Invitación

Prepara una invitación original en la que queden claras las características de la fiesta y lo que cada uno tiene que llevar -no puede faltar el pijama y un saco de dormir- y en la que los padres obtengan información útil y un teléfono donde contactar.

#3 – Elige un tema divertido

El homenajeado/a es quien debería elegir de qué quiere que trate su fiesta. Guiarle para que elija un tema que guste a todos es vital, especialmente si la fiesta es mixta.

#4 – Decoración

En función de la temática podrás organizar la decoración y ambientar la zona de la fiesta. Todo debe estar en armonía: la sala donde van a dormir, la mesa, los disfraces, etc.

#5 – Diseña diferentes actividades y juegos

Una vez elegido el tema hay que pensar en diferentes actividades y juegos relacionados. Esto puede incluir alguna película, música, narración de historias, disfraces para hacer fotos o grabar breves skechts, etc.

#6 – Merienda-cena + desayuno

Las fiestas de pijamas se organizan por la tarde, con lo que es posible organizar una merienda-cena en la que haya actividades antes y después. No hay que olvidar el desayuno de la mañana siguiente, que no tiene por qué dejar de ser un evento especial.

 


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