Fotografiar para recordar

Fotografiar para recordar

Nuestros niños, están en una etapa muy bonita de la vida, por ello, hay que aprovechar y guardar esos recuerdos en reportajes fotográficos. Es muy bonito recrear escenas divertidas y originales para recoger su inocencia y espontaneidad.

Cuando son muy bebés, la edad ideal para hacerle estas sesiones, es sobre los 3 o 4 meses, pues a partir de ahí, su carita comienza a cambiar y pierde la etapa de “recién nacido”.

Otra bonita etapa, es a los 8 o 9 meses, pues aquí ya se pueden sentar sin caerse a un lado, juegan… se brindan más a la fotografía.

A los 3 años, también es otra edad muy apropiada, aunque aquí no prestan demasiada atención a las escenas, el juego se hace protagonista y les puedes realizar bonitas y divertidas imágenes.

Es muy importante que el fotógrafo esté atento y programar la sesión de fotos a una hora conveniente en la que el niño no le coincida la siesta, comida… ha de estar tranquilo y relajado, sin salirse de sus costumbres para sacar el mejor partido a la sesión. Igualmente, si notamos que el niño está afectado por resfriado, débil, recién vacunado… es mejor aplazar el momento.

Una buena recomendación, es llevar al lugar de la sesión su juguete favorito, pues así se sentirá más seguro y en un ambiente más familiar para él. No olvides sus útiles de costumbre como su biberón, agua…

Si prefieres realizar la sesión fotográfica en casa, te recomendamos que la luz natural es la mejor para ello, sin embargo, un punto a favor para hacerlas en este lugar, es que el niño se siente en su terreno y puedes capturar momentos más naturales.

Fuente – Madres hoy


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