Hoy en día son muchas las causas que pueden hacer fracasar la lactancia materna. No solo nos encontramos a gente que nos da su opinión respecto a lo poco que alimenta la leche materna, sino que a veces una anquiloglosia nos puede hacer pensar que tienen razón. Esta alteración se produce cuando el bebé nace con el frenillo demasiado corto o inflexible, lo que provoca que no pueda mover libremente la lengua al mamar.
El frenillo lingual es una membrana de tejido que conecta la base de la lengua con el suelo de la boca. Es importante aclarar que todos tenemos frenillo; el problema surge únicamente cuando este es restrictivo, ya sea por su longitud o por falta de elasticidad. Esta condición limita los movimientos complejos de la lengua, la cual está compuesta por 17 músculos esenciales para la succión, deglución, respiración y el habla.
¿Qué es exactamente la anquiloglosia y cómo se clasifica?
Técnicamente, la anquiloglosia es la falta de movilidad de la lengua debido a un frenillo limitante. Aunque antiguamente se creía que solo importaba la capacidad de sacar la lengua (protrusión), hoy se sabe que es fundamental evaluar la elevación y retracción de la misma. No todos los frenillos son iguales y se pueden clasificar según su punto de unión:
- Tipo 1 (Anterior): Se une justo en la punta de la lengua, dándole a menudo una forma de corazón.
- Tipo 2 (Anterior): Se une unos pocos milímetros (de 2 a 4 mm) por debajo de la punta.
- Tipo 3 (Posterior): El anclaje está en la mitad de la lengua. A veces parece normal, pero al elevarla, los bordes se arquean y el centro se hunde como una cuchara.
- Tipo 4 (Submucoso): El frenillo no es visible ya que está cubierto por una capa de tejido mucoso, provocando movimientos asimétricos y a veces un paladar estrecho o en forma de V.

Signos y síntomas del frenillo corto durante la lactancia
La detección temprana es clave. A menudo, las dificultades de alimentación se confunden con una mala postura, pero si el bebé está bien colocado y los problemas persisten, podría tratarse de un frenillo restrictivo. Los signos y síntomas más habituales incluyen:
- Grietas y dolor: El pecho y los pezones de la madre presentan heridas debido a un agarre superficial y al roce excesivo con las encías.
- Dificultad de succión: El bebé no es capaz de crear un sello fuerte (ventosa), lo que provoca que la leche desborde por las comisuras de los labios.
- Chasquidos: Se escuchan ruidos de chasquido durante la toma, indicando que el bebé pierde el vacío.
- Ganancia de peso insuficiente: El bebé no gana peso adecuadamente o puede llegar a perderlo, ya que la extracción de leche es ineficiente.
- Tomas agotadoras: El bebé no se sacia, las tomas se alargan excesivamente (más de 60 minutos) o se estresa y rechaza la comida.
- Síntomas gastrointestinales: Aparición de reflujo, náuseas, cólicos y gases debido a la ingesta de aire (aerofagia).
- Otros problemas maternos: Mayor riesgo de mastitis de repetición, ingurgitación mamaria y síndrome de Raynaud.
Tratamiento y la técnica de la frenotomía
Aunque la opción más habitual es la de cortar el frenillo, hay muchos pediatras que prefieren hacer un seguimiento previo. Si el bebé es capaz de mamar bien y gana peso adecuadamente, la intervención no será necesaria de inmediato. En algunas mujeres, el pecho es flexible y el bebé puede adaptarse. Además, algunos músculos bajo la lengua pueden ganar elasticidad con la alimentación continua.
Sin embargo, cuando el frenillo supone un estorbo real, se recomienda la frenotomía. Es una técnica muy rápida y sencilla que consiste en una pequeña incisión para liberar la lengua. No requiere puntos y raras veces tiene complicaciones. Algunos centros utilizan aceite esencial de lavanda para reducir la percepción del dolor en el recién nacido.
Es fundamental que esta intervención se realice de forma completa. Si no se hace antes de los 8 meses y los problemas persisten, podría ser necesaria una cirugía más compleja. Se recomienda realizarla tempranamente para facilitar la lactancia y evitar que la madre abandone el amamantamiento por el dolor o la frustración.
¿Qué ocurre si no se trata el frenillo corto?
Existe el mito de que el frenillo «se estira solo» o desaparece con el tiempo, pero no hay evidencia científica que respalde esto. Si la restricción es severa y no se trata, pueden aparecer problemas a largo plazo, independientemente de si el bebé toma pecho o biberón:
- Problemas de habla: Dificultad para pronunciar fonemas como la T, D, L, N y R.
- Salud dental: Mayor probabilidad de separación entre los dientes y alteración de la deglución.
- Respiración: Tendencia a respirar por la boca, lo que puede aumentar las infecciones respiratorias.
Es importante destacar que la cirugía no es la única vía. En algunos casos, la fisioterapia y la logopedia son opciones valiosas para mejorar la funcionalidad orofacial a través de ejercicios específicos.
A pesar de que el diagnóstico ha aumentado recientemente, esto no se debe a una moda, sino a que los profesionales estamos mejor capacitados para reconocer los signos. Lo más importante es intentar continuar la lactancia materna buscando el apoyo de pediatras y matronas especializadas. Un frenillo corto no debe suponer el fin de este vínculo tan mágico; con el diagnóstico y tratamiento correctos, la experiencia puede volver a ser positiva y satisfactoria para ambos.