Fuera tabúes: es posible sentir placer mientras se amamanta

¿Qué sientes cuando amamantas? ¿qué sentías cuando amamantabas? Puede que respondas que tenías molestias, que nadie te orientó bien, que deseabas nutrir con tu cuerpo al bebé pero te resultó muy difícil… Puede incluso que tu lactancia sea placentera, y no solo por la ausencia de dolor o comezón (debería ser siempre así ¿verdad?) sino porque la lactancia también es sexualidad, ¿por qué si no iba a formar parte del ciclo reproductivo humano? Reconocer esto es un paso para eliminar los muchos tabúes que nos rodean en torno a este aspecto de nuestras vidas, y cuantas más seamos las que lo reconozcamos, más fuerza perderán las ideas erróneas que alimentan el miedo y el tabú.

Verás, ya en 1805, una matrona llamada Mary Watkins afirmaba que amamantar es “el mayor placer del que la naturaleza de la mujer es capaz”. Está claro que siendo mamíferas, podemos dar el pecho a nuestras crías para alimentarlas, pero no solo eso: está previsto biológicamente que obtengamos placer, de esta forma nos vinculamos mejor con el bebé y con la lactancia, y también de esta forma hay posibilidad de que esta última se prolongue.

Recuerdo mi primera lactancia como un camino entre lo teórico, el deseo y aquello que me parecía más racional… al menos así creía que iba a ser cuando aún estaba embarazada de mi hijo mayor; porque sí, de alguna forma hay dos inicios de la lactancia materna, el primero, cuando el cuerpo se prepara para amamantar, y eso sucede meses antes del parto. El segundo inicio en el acto de lactar es cuando la criatura encuentra por primera vez el pecho de la madre y succiona (esto que suena tan bonito no siempre es así, porque no siempre las condiciones en las que tiene lugar el nacimiento son las idóneas, y me remito a la violencia obstétrica).

El placer de amamantar.

Nuestro inicio definitivo en la lactancia materna fue algo complicado: un nacimiento por cesárea (injustificada), una separación de la madre y el hijo, un bebé que no quería coger el pecho, una madre que no sabía como empezar… todo con lo que yo había soñado se iba al traste. Pero en esa ocasión no me di por vencida, y persistí… y tanto lo intenté que mi hijo estuvo 36 meses mamando, hasta que el quiso dejarlo. Y sí que hubo momentos en los que tuve molestias (comezón), incluso grietas (creo recordar); pero ¿sabéis qué?, los malos momentos los recuerdo de pasada. Y sin embargo pude asegurar que tengo muy presente el placer que sentí tantas veces al amamantar. Placer auténtico, ¿no os ha pasado?, se reconoce incluso años después cuando ves a una madre amamantar a su cría.

El placer está vinculado a la sexualidad, y la sexualidad forma parte de nuestras vidas, no ligándose únicamente a una relación sexual con (o sin) coito; de hecho, tampoco tiene que estar centrada solo en lo genital. Para que entendáis un poco más qué tiene que ver la sexualidad con la lactancia, no está de más que os recuerde que la oxitocina es conocida también como la hormona del amor: se segrega en el parto, en el orgasmo, y al dar de mamar. Es la responsable del enamoramiento. Al mismo tiempo, la “hormona de la maternidad” (prolactina) está destinada a hacer que la madre se sienta bien. No es es de extrañar que el disfrute de la lactancia sea vivido con auténtico placer; y no, las madres que lo experimentan (que son muchas, aunque parece que no es fácil reconocerlo) no tienen que sentirse avergonzadas, ni pensar que están haciendo algo mal.

Sexualidad: no sólo relaciones sexuales.

De hecho, la vivimos con cualquier cosa que nos produce placer. Sucede además que la combinación de hormonas segregadas el amamantar es similar a las que se generan en una relación sexual con otra persona. Si has tenido esa experiencia lo sabrás, porque ¡qué placer sentir la succión! pero también ¡qué placer observar la cara del bebé mientras mama! ¡y qué goce el de una lactancia a la que se dedica tiempo, y para la que se dispone de espacios de intimidad!

Atrévete a pensar en ello, y atrévete a sentir la lactancia, piensa que si no te has atrevido nunca a expresarlo es por los prejuicios (muchos) que rodean la lactancia, aunque también hay que reconocer que las mujeres siempre hemos tenido dificultades para vivir nuestra sexualidad. Pero es algo tan natural que merece ser visibilizado.

Espero que hayas disfrutado con esta reflexión, o al menos que te haya aportado elementos para reconocer que el placer está presente cuando amamantas a tu bebé… si es así, probablemente la lactancia será más duradera. Al reconocerlo, te sentirás más segura de esos sentimientos surgidos en torno a la relación que mantienes con tu hijo. No te dejes confundir porque ya has visto que el placer forma parte de nuestra sexualidad, una parte más. No es obsceno ni perturbador afirmar que te excitas mientras amamantas; somos ya lo suficientemente mayores para saber diferenciar todas las situaciones que nos proporcionan placer; y no, no es incestuoso.

Para finalizar, tengo muy claro que a veces lo que se siente es dolor, o comezón al amamantar, esta y otras dificultades, si no son bien abordadas pueden dificultar o impedir el mantenimiento de la lactancia materna. Y es algo de lo que no hemos hablado profundamente en Madres Hoy, porque al normalizar la lactancia, a veces parecemos olvidarnos de esas veces en las que realmente no se puede, así que espero que pronto podamos ampliar este interesante tema.

Imágenes — Aurimas Mikalauskas, Paul Cezànne, Carolyne Dubé,


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