Cómo curar las grietas en el pezón durante la lactancia: Guía Completa

  • El mal agarre del bebé es la causa principal de las grietas; corregir la postura es la solución definitiva.
  • La leche materna tiene propiedades antibacterianas y regeneradoras que ayudan a curar las fisuras.
  • Es fundamental mantener los pezones aireados y secos, evitando el exceso de humedad y el uso prematuro de chupetes.
  • Ante dolores persistentes o signos de infección, es imprescindible acudir a una matrona o asesora de lactancia.

grietas en el pezón

Una de las situaciones más incómodas y frustrantes que pueden surgir al iniciar la lactancia son las grietas en el pezón. Estas lesiones, que en ocasiones pueden llegar a ser sangrantes, son fisuras en la piel del pezón o la areola que generan un dolor intenso, especialmente durante la succión del bebé. A menudo, este malestar puede provocar que la madre sienta pánico en el momento en que el recién nacido reclama el pecho, llegando incluso a plantearse el abandono de la lactancia.

Es fundamental comprender que el mal agarre del bebé al pecho es la causa más frecuente de estas heridas. Esto ocurre cuando el bebé toma únicamente el pezón con su boca, sin abarcar una parte suficiente de la areola, provocando que el pezón roce el paladar duro y las encías en lugar de situarse en el paladar blando. Además, un frenillo sublingual corto o una mandíbula retraída pueden dificultar la succión efectiva, haciendo que las grietas aparezcan incluso si se intentan adoptar buenas posiciones.

Ante la aparición de estas lesiones, lo primero es fortalecer el estado mental; recordar los inmensos beneficios de la lactancia materna y tener claro que este dolor es totalmente reversible. Para superar este desafío, debemos basarnos en tres pilares fundamentales: prevenir, evitar y curar.

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Prevenir y preparar el pecho

prevenir grietas lactancia

Durante la etapa del embarazo, los pezones experimentan cambios naturales. Aunque algunas matronas recomienden cremas de preparación, es importante no abusar de los ungüentos preparatorios. El uso excesivo puede dejar la piel demasiado tierna, facilitando que se rompa. El pezón necesita desarrollar una tolerancia natural, una especie de «callo» protector durante las primeras tomas, para evitar que se agriete; si lo mantenemos constantemente humedecido, se favorecerá la aparición de las grietas.

La prevención más efectiva comienza con la información prenatal. Un examen del pecho antes del parto puede ayudar a identificar pezones planos o invertidos que podrían complicar el agarre inicial. Asimismo, es vital que el personal sanitario verifique que la posición y el sellado del niño al pecho sean correctos inmediatamente después del nacimiento, antes del alta hospitalaria.

dolor de pezones en la mujer embarazada
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Cómo evitar la aparición de las grietas

Para evitar que las heridas aparezcan, la clave es ofrecer el pecho de forma correcta. Una técnica sencilla consiste en situar la punta del pezón justo debajo de la nariz del bebé, incentivando que abra bien la boca antes de engancharse. Es normal sentir cierta sensibilidad las primeras semanas debido a las hormonas y al hecho de que el pezón esté «desentrenado», pero no es normal sentir dolor intenso. Si el dolor persiste, si hay sangrado o si las heridas no cierran, es imperativo consultar con una matrona o asesora de lactancia.

Además del agarre, existen otros factores que favorecen la irritación:

  • Humedad retenida: Mantener los pechos tapados durante muchas horas favorece la maceración de la piel. Se recomienda dejar el pecho al aire libre después de las tomas siempre que sea posible, aprovechando los momentos sin sujetador.
  • Uso de almohadillas: Las almohadillas absorbentes deben cambiarse con frecuencia. Si se mantienen húmedas, actúan como un caldo de cultivo para la irritación y las infecciones.
  • Lavado excesivo: Lavar el pecho repetidamente con agua y jabón puede eliminar la secreción protectora de los túberculos de Montgomery en la areola. Se sugiere limitar el lavado a una vez al día o usar jabones tipo «syndet» (sin detergentes agresivos).
  • Ropa inadecuada: Es preferible optar por tejidos naturales como algodón o lino y sujetadores que sostengan sin comprimir la mama.
bebé tomando el pecho

El bebé debe agarrar el pezón y una parte considerable de la areola. Esta es la forma correcta que deben adoptar los labios para evitar la fricción.


Cómo identificar y curar las grietas en el pezón

curar grietas pezón

Es fundamental reconocer los signos de alerta para actuar rápido. Los síntomas incluyen dolor intenso durante o después de la toma, pezones rojizos o inflamados, pequeñas líneas o fisuras visibles y, en casos graves, sangrado leve o sensación de ardor al contacto con la ropa.

Para curar y aliviar el pecho, existen diversas estrategias efectivas:

  1. Aplicación de leche materna: La propia leche tiene propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y nutritivas que favorecen la cicatrización. Se puede aprovechar la leche que queda alrededor del pezón tras la toma o usar leche extraída fría de la nevera para reducir la inflamación.
  2. Uso de Lanolina: Existen cremas específicas de lanolina purificada que ayudan a mantener la hidratación y protegen la piel.
  3. Aceite de oliva: Ayuda a la cicatrización y, al absorberse rápido, evita la maceración de la zona.
  4. Soluciones salinas: El uso de suero fisiológico o agua de mar hipertónica en espray puede ayudar a limpiar y curar, aunque se recomienda lavar el pezón antes de la toma para que el sabor salado no moleste al bebé.
  5. Conchas de lactancia: Son preferibles a los discos de algodón ya que permiten el paso del aire, manteniendo la zona seca y ventilada.
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Si el dolor es insoportable, se pueden utilizar pezoneras de forma temporal hasta que las heridas cierren, pero siempre bajo la supervisión de un profesional para evitar que afecten al suministro de leche. Un consejo práctico es comenzar la toma por el pecho menos dolorido, ya que el bebé suele succionar con más fuerza al inicio.

Remedios caseros: lo que funciona y lo que debes evitar

Existen muchas creencias sobre remedios caseros, pero no todos son seguros ni eficaces. Es vital diferenciar entre lo inocuo y lo peligroso:

  • Emplastos de zanahoria: Se basan en la vitamina A y E de la hortaliza. Aunque no son peligrosos, no hay evidencia científica de que curen heridas profundas en el pezón.
  • Miel (¡Peligro!): Debe evitarse a toda costa. Los bebés menores de un año no pueden consumir miel debido al riesgo de toxina botulínica, que puede ser grave para su salud.
  • Aloe Vera: Aunque regenera la piel, tiene un sabor muy amargo que puede provocar que el bebé rechace el pecho.
  • Membrana de huevo: No existe evidencia de su eficacia y puede provocar reacciones alérgicas si el bebé es sensible a la proteína del huevo.

Cuando acudir a un profesional de la lactancia

Si las grietas no mejoran a pesar de corregir la postura, o si notas que el dolor persiste entre tomas, es posible que exista una complicación subyacente. Las grietas son la puerta de entrada para microorganismos como el staphylococcus epidermidis, que puede derivar en una mastitis. También podría tratarse de una candidiasis (infección por hongos) o una dermatitis por contacto con productos irritantes.

Un profesional (matrona, pediatra o asesora de lactancia) podrá ofrecerte:

  • Evaluación personalizada: Análisis de la anatomía del pecho y la técnica de amamantamiento.
  • Ajuste de posición: Técnicas específicas para reducir la fricción.
  • Tratamientos médicos: Prescripción de pomadas antibióticas o antifúngicas si hay infección.
  • Apoyo con extractores: Guía sobre cómo mantener la producción de leche si es necesario descansar un pecho mientras sana.
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Es fundamental ignorar los consejos de quienes sugieran dejar de dar el pecho o suspender la toma si hay sangrado; el pecho debe seguir ofreciéndose, ya que la lactancia es el mejor alimento y el vínculo es primordial.

La importancia de evitar la confusión tetina-pezón

Para que el bebé aprenda a agarrarse correctamente y no cause grietas, es muy recomendable evitar el uso de chupetes y biberones durante los primeros meses de vida. Se ha demostrado que los bebés habituados a la tetina tienden a succionar con la boca más cerrada, lo que dificulta que abran bien la boca al pecho, favoreciendo la aparición de heridas. En caso de necesidad de administrar leche extraída, es preferible el uso de jeringuillas o dedo sonda.


Superar las grietas en los pezones requiere paciencia y la técnica adecuada. Al corregir la postura del bebé, mantener la zona seca y ventilada, y utilizar la propia leche materna como bálsamo, la mayoría de las madres logran que el pezón «madure» y el dolor desaparezca, permitiendo que la lactancia se convierta en una experiencia placentera y satisfactoria para ambos.

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