Hábitos de costumbre

Ayudar a nuestro bebé a ordenar sus pertenencias, desde edades tempranas, puede ser una verdadera herramienta de ayuda para toda su vida. “Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar” es una premisa que los ayudará el resto de sus vidas a economizar tiempo y energía.

Como aún no saben leer, una solución es dibujar o pegar una foto de los objetos en las cajas correspondientes, clasificándolos por juguetes de locomoción, muñecos (los varones también los tienen) los juguetes de encastre, los juguetes de construcción (Lego), etc.

Guardar los juguetes en su caja original sólo podremos hacerlo más adelante, al principio es prácticamente imposible.

Tampoco es útil en este momento de su desarrollo tener los juguetes en estanterías o bibliotecas. Una solución efectiva y decorativa es colocar un barral a una distancia de un metro del piso y con ganchos colgar cubos de agua, si son de metal pintarlos con colores alegres o si son de plástico elegirlos en diferentes colores y personalizarlos (con la foto o dibujo) para recibir el objeto que corresponda.

Motivarlos desde pequeños para ser ordenados no es sólo para nuestro propio beneficio, los ayudará en su vida escolar y más tarde en su vida en general, los métodos de organización no se aprenden de un día para el otro.

Otra posibilidad, además de colaborar con la decoración de la habitación, propiciando espacios para que los objetos queden acomodados, los hábitos de lectura, canciones, etc., son fundamentales. Los adultos somos guías de nuestros hijos.


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