Haciendo valer derechos: en Sao Paulo se multará cualquier prohibición de amamantar

Haciendo valer derechos: en Sao Paulo se multarán cualquier prohibición de amamantar

Como comentaba María José hace unos días, ninguna madre que amamante a su bebé, debe pedir disculpas por ello, pero es que – además – tiene todo el derecho del mundo a hacerlo. Y si hablamos de derechos, quien más los podría reclamar sería el niño, puesto que tan adecuado es alimentarse comiéndose un plato de arroz (o una hamburguesa, o una ensalada exótica) como podría hacer cualquier comensal de un restaurante, como con leche materna.

Así es como lo veo, y así es como lo he defendido cuando mis hijos han sido bebés, a los que he amamantado tres años (poco comparado con otras lactancias verdaderamente prolongadas). Cuando te conviertes en madre por primera vez, y tienes la convicción de que la lactancia materna es una práctica de lo más natural, sorprenden actitudes basadas en prejuicios, que ponen en tela de juicio la decisión de las madres de dar el pecho; lo cual implica en ocasiones hacerlo en público. La noticia que os quiero comentar es que Sao Paulo está a punto de ser la primera ciudad en la que cualquier prohibición de amamantar en público, tendrá como respuesta una multa de 500 reales.

500 reales que vienen a ser unos 142 euros; se me antoja algo simbólico, de no ser por que supone un precedente

Porque ¿qué es eso de que una madre no pueda alimentar a su hijo en público? ¿a qué parece incomprensible? Y sin embargo quienes lo critican alegan que es algo muy íntimo y no debe exponerse; o que el cuerpo de la mujer se ha venido sexualizando en los últimos tiempos, y no conviene que las madres enseñen sus pechos. ¿Pero de qué estamos hablando? ¡que es normal para un mamífero alimentarse de la leche de la madre! Me temo que aquí se mezclan varios pensamientos negativos con respecto a la maternidad, pero también percibo el avance de una sociedad intolerante e incapaz de aceptar que cada uno es capaz de tomar sus propias decisiones.

Acabar con las humillaciones a mamás que dan el pecho

El caso que motivó la ordenaza a punto de firmarse en la ciudad brasileña, fue un movimiento protagonizado por Geovana Cleres, después de que le hubieran prohibido dar el pecho en un centro cultural público allá por 2013. Se pretende así acabar con las humillaciones sufridas por dar de mamar a los niños. Y aunque sé que cientos de voces se quejarán alegando que ‘los extremos son malos’, lo que es verdaderamente extremado es que se margine a estas mamás.

Creo que estamos en un momento histórico para hacer valer los derechos de madres y bebés. En la actualidad, y tras algunos sucesos desagradables sufridos parece que la sociedad retrocede en estos temas, y sí: apostar por las decisiones libres y por alimentar cómo queramos a los niños está muy bien. Pero de lo que se trata es de luchar contra una mentalidad llena de tabúes, de forma que el hecho de que una mujer de el pecho en el cine, el restaurante, una exposición, la terraza del bar, el banco del parque, la visita cultural,… no fuera noticia porque alguien le ha llamado la atención.

Lamentablemente no soy una exagerada, pues hace pocos días, en España supimos que a una madre barcelonesa se le había indicado la conveniencia de amamantar en una lugar cerrado de una de las salas de exposiciones de Caixa Forum. Pues no, si la madre no quiere, no se va a ninguna sala cerrada, como no lo hace el señor que bebe un refresco, o la chica que masca chicle. El problema está en la mente de algunos, no en el acto de amamantar.


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