Inteligencia emocional

Las relaciones sociales, la vida positiva, la adaptación al entorno… es una forma de buscar emociones para conseguir vivir feliz.

La inteligencia, tiene mucho que ver en todo esto, esta está basada en el Coeficiente Intelectual, pero no basta con ser inteligente, sino en saber usar la que uno tiene.

Para que un niño sepa utilizar esta inteligencia, para que le ayude a integrase socialmente, hemos de inculcársela nosotros mismos, por ejemplo:

–                    ha de saber establecer prioridades

–                    comprender los sentimientos de los demás

–                    conocerse a sí mismo

–                    saber afrontar los problemas y dificultades que se le pueden presentar (obstáculos, frustraciones, sentimientos, presiones…) de esta forma, aprende a mirar el futuro de forma positiva

–                    motivarse personalmente

–                    saber lo que sienten los demás

–                    tener capacidad para ser persistente, cordial, amable y tener respeto

–                    capacidad para adaptarse y se independiente

–                    ser capaz de amar y ser amado con los que le rodean

Los adultos, hemos de ayudar a sentir todo esto desde temprana edad, pues así le influirá de forma positiva tanto en el ámbito familiar, amigos y trabajo.

La forma de fomentarlo, se aprende con el comportamiento y las reacciones de las emociones. Los modelos de ejemplo, han de ser los padres, familiares y personas que le rodean, hasta con sus personajes y héroes favoritos. Ellos, observan como los adultos reaccionan ante esos momentos y en consecuencia, también lo harán de la misma forma.

El ambiente que le rodea es fundamental para que él aprenda los valores de la vida.


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