Jack O´ Lantern, la leyenda sobre el origen de la calabaza de Halloween

Hace unos días os mostraba cómo hacer una calabaza de Halloween. Hoy, vamos  a ver cual es el origen de esa tradición para poder enseñarselo a nuestros hijos.

Tallar vegetales con rostro siniestro para colocar en su interior una vela, es una tradición ancestral con orígenes celtas y anglosajones. Al principio se tallaban nabos o remolachas, pero cuando los Irlandeses emigraron a Estados Unidos, conocieron las calabazas y se dieron cuenta de que, al ser más grandes, estas eran más fáciles de vaciar y tallar.

Pero, si la tradición de tallar vegetales es tan antigua, ¿Por qué hoy en día se asocia con Halloween?. A mediados del siglo XIX, los inmigrantes irlandeses, comenzaron a extender numerosas leyendas y cuentos populares que explicaban sus tradiciones. entre ellas la que hoy nos ocupa, la Leyenda de Jack O´Lantern

La Leyenda de Jack O´Lantern

Cuenta la Leyenda, que hace muchos años, en una noche de samhain, un hombre con fama de embaucador, borracho y pendenciero, conocido como Jack el Tacaño, tuvo la mala suerte de encontrarse con el  mismísimo diablo.

Parece ser, que el diablo había oído hablar de las malas acciones de Jack y de su habilidad para estafar hasta al más listo. Celoso de que alguien pudiese superarle en ese aspecto y decidido a comprobar la veracidad de los hechos, el diablo quiso averiguar por si mismo Jack estaba a la altura de su reputación y, de ser así, llevarse su oscura alma al infierno. 

Esa noche, como de costumbre, Jack había bebido demasiado y estaba muy borracho, deambulando por el campo, cuando se encontró con una misteriosa figura en medio del camino. Pero aún bebido, Jack se dio rápidamente cuenta de que aquel ser era el diablo que había venido a recoger su malograda alma.

Viéndose atrapado, Jack pidió al diablo un último deseo a cambio de su alma. este deseo fue un último trago de cerveza. El diablo no vio motivo para negarse a su demanda por lo que le acompañó a una taberna y le dejó beber hasta saciarse. Llegado el momento de pagar, Jack embaucó al diablo convenciéndolo para que se convirtiese en una moneda de plata con la que saldar la deuda antes de acompañarle a los infiernos. Pero Jack no tenía ninguna intención de regalar su alma ,por lo que decidió quedarse la moneda guardándola en su bolsillo y, sabiendo que el diablo no soportaba las cruces, se guardó también una cruz de plata junto a la moneda. El  diablo, sabiendo que no había manera de escapar, tuvo que prometer a Jack que no volvería a por su alma hasta dentro de diez años. 

Diez años más tarde, Jack y el diablo se encontraron en un bosque para saldar su deuda. El diablo estaba dispuesto a llevarse consigo su alma, pero Jack seguía sin intención de dársela por lo que rápidamente urdió un nuevo plan diciendo: “Como último deseo… ¿Podrías bajarme aquella manzana de ese árbol por favor?”. El diablo pensó que no perdía nada, y de un salto llegó a la copa del árbol, pero antes de que el diablo se diese cuenta, Jack marcó rápidamente una cruz en la corteza del árbol. Entonces el diablo no pudo bajar. Jack le obligó, una vez más, a prometer que jamás le pediría su alma nuevamente. El diablo no tuvo más remedio que aceptar.

Jack murió unos años más tarde, pero como durante toda su vida había sido un borracho y un estafador, no pudo entrar al cielo que era donde iban las buenas personas. Tampoco pudo entrar al infierno, a donde iban las malas personas, ya que había engañado al diablo para que esta jamás pudiese quedarse con  su alma.
“¿A dónde iré ahora?”, preguntó Jack, y el diablo le contestó: “Vuelve por donde viniste”. El camino de regreso era oscuro y frío, no se podía ver nada. El diablo le lanzó a Jack un carbón encendido desde el mismísimo infierno, para que pudiera guiarse en la oscuridad, y Jack lo puso en un nabo que había vaciado para que no se apagara con el viento. A partir de entonces, a los nabos o calabazas en Halloween se les conoce como el tenebroso candil de Jack.



Soy Jasmin, mamá de dos niños junto a los que aprendo y crezco cada dia. Además de madre, que es el "título" del que me siento más orgullosa, soy Licenciada en Biología, Técnico en Nutrición y Dietética y Doula. Me encanta estudiar e investigar sobre todo lo relacionado con la maternidad y crianza. Amante de la naturaleza y los animales, el reciclaje creativo y la música. Actualmente compagino mi trabajo en una farmacia con los cursos y talleres que imparto sobre diversos temas relacionados con la maternidad, medio ambiente y ecociencia creativa.

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