Jornada continua y jornada partida: ventajas, desventajas y efectos reales en la vida de los niƱos

  • No existe evidencia cientĆ­fica concluyente que demuestre que la jornada continua mejore el rendimiento acadĆ©mico frente a la partida; los resultados dependen mucho del contexto y de la calidad del centro.
  • La jornada continua concentra las clases por la maƱana, facilita la conciliación del profesorado y reduce desplazamientos, pero puede aumentar desigualdades si no se acompaƱa de becas, comedores y programas de tarde accesibles.
  • La jornada partida alarga el tiempo de permanencia en la escuela, integra el comedor como espacio educativo y puede proteger mĆ”s a los alumnos vulnerables, aunque exige un mayor esfuerzo organizativo a las familias.
  • El interĆ©s superior del menor y la participación de toda la comunidad educativa deberĆ­an guiar cualquier cambio de jornada, siempre apoyado en proyectos bien diseƱados y evaluaciones periódicas.

jornada escolar continua y partida

Como sabĆ©is hoy se votaba en muchos colegios de la Comunidad Valenciana la implantación de la Jornada Continua… como tambiĆ©n sabĆ©is, esta Comunidad es de las pocas que en nuestro paĆ­s aĆŗn mantiene el horario partido para alumnos de Infantil y Primaria. Tanto se ha hablado sobre los tiempos escolares, que dudo podamos aportar alguna novedad, excepto (si cabe) comparar ventajas e inconvenientes, aunque sea por dar una visión general, incorporando lo que dicen hoy los estudios y los expertos sobre el impacto de la jornada continua y la jornada partida.

SegĆŗn hemos sabido, en los CEIP mĆ”s activos y pro ā€˜jornada continua’, hacia las 18 horas se habĆ­a alcanzado un porcentaje de participación superior al 50 por ciento; cuando he leĆ­do el dato no he podido evitar pensar en esos otros asuntos importantes para los que se requiere muchĆ­sima participación, y que finalmente no consiguen atraer a las familias (por ejemplo: las elecciones a Consejos Escolares), pero eso es otro tema.

Se trata de un tema rodeado de polĆ©mica y sensibilidades muy distintas, pues las necesidades y demandas de todos los sectores implicados estĆ”n en juego: alumnado, familias, docentes, administración, personal de comedor, monitores de extraescolares, etc. A lo largo de este post introducirĆ© posturas diferentes, y tambiĆ©n la opinión de algunos expertos; antes dejadme que seƱale uno de los argumentos esgrimidos a favor de la jornada contĆ­nua: la mayorĆ­a de paĆ­ses europeos la han adoptado. Al margen de que en este caso deberĆ­amos revisar el concepto ā€˜la mayorĆ­a’, en otros paĆ­ses europeos no tienen tantos problemas con la conciliación, por lo que las niƱas y los niƱos disfrutan por las tardes de sus padres, quienes fomentan el amor por la cultura, el deporte o la convivencia.

Sí que es verdad que los lugares que mantienen una jornada partida, reducen considerablemente el tiempo en el que los alumnos permanecen en el servicio de comedor escolar, y la comida de mediodía es ligera, así se reincorporan sin dejar muchas horas entre la mañana y la tarde. Esta parece una buena solución, porque saldrÔn antes y tendrÔn (supongo) mÔs horas de libertad tras las clases. Creo que en el fondo unos y otros tienen bastante razón al defender las bondades de ambos modelos de organización, pero lo vemos con mÔs detalle.

horario escolar partido y continuo

ĀæLos tiempos escolares de la discordia?

ventajas y desventajas de la jornada continua escolar

En diferentes comunidades autónomas se ha ido aprobando la implantación de la jornada continua, y de hecho en muchos centros ya es la modalidad habitual, mientras otros mantienen la jornada partida o permiten elegir. Por ejemplo, en Aragón se aprobó recientemente la implantación de la jornada continua y este curso lectivo se ha estrenado en varios centros; serÔ importante seguir los resultados que se obtengan. Si el horario de la jornada partida es (por lo general) de 9 a 12 o 12:30 y de 15 a 17 o 16 horas, la intensiva suele desarrollarse entre las 9 y las 14 horas. El servicio de comedor escolar prolonga la estancia de los niños en la escuela hasta aproximadamente las 16 h. y son atendidos por cuidadores de comedor escolar. ¿Qué ocurre a partir de esa hora? Pues se deben programar diversas actividades extraescolares y de ocio a desarrollar dentro o fuera de la escuela.

Este Ćŗltimo punto es el que lleva a algunos expertos a considerar que esta jornada podrĆ­a incrementar las desigualdades sociales, porque no todo el mundo acaba de trabajar a las 2, las 3 o las 4 de la tarde. Por otra parte, trabajar muchas horas y con horarios complicados no garantiza poder pagar diversas actividades para los hijos, que hay quienes tienen salarios muy ajustados. Entonces, Āæsi los papĆ”s no estĆ”n y tampoco pueden pagar actividades? Pues habrĆ­a mĆ”s niƱos y niƱas que pasarĆ­an muchas horas sin supervisión de los progenitores, yendo solos a casa y ā€˜quizĆ”s’ realizando un uso poco saludable de los dispositivos tecnológicos.

Pero esto es un suponer, porque hay quien tiene abuelos u otros familiares para ayudar a cuidar de la prole. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, los centros que deseaban implantar la jornada continua presentaron proyectos a la Consellería de Educación; los que fueron valorados positivamente han tenido la opción de llamar a las madres y padres a votar. Algunos representantes de padres señalaban que junto a propuestas muy bien elaboradas existían otras que basaban la atención al alumnado después de las 16 horas en personal voluntario, y sinceramente, creo que deben existir criterios profesionales y de calidad para este tipo de servicios, para garantizar una cierta calidad y también continuidad.

Conviene recordar que, mÔs allÔ de las percepciones, no existe una evidencia científica contundente que demuestre que un tipo de jornada sea claramente superior al otro en términos de rendimiento académico. Lo que muestran diferentes investigaciones es un panorama matizado, donde influyen también el nivel socioeconómico de las familias, la calidad del centro, la atención a la diversidad, la metodología o el clima escolar.

comparativa jornada continua partida

La jornada continua

Inconvenientes

  • No estĆ” demostrado que los alumnos aprovechen mejor las clases cuando acuden al colegio solo por la maƱana. De hecho, a Ćŗltima hora la atención decrece; por eso es cuando deberĆ­an programarse clases que no requieran demasiada concentración. Estudios sobre ritmos escolares seƱalan que, en la jornada continua, el pico de cansancio se sitĆŗa precisamente en el Ćŗltimo tramo de la maƱana.
  • Cualquier padre o madre que no acabe antes de las 5 de la tarde, tendrĆ” que pagar actividades o cuidados para todas las tardes de la semana, o recurrir a redes familiares. Esto puede suponer un coste económico importante y aumentar la brecha entre familias con mĆ”s y menos recursos.
  • La duración de las clases es menor y el tiempo total en la escuela tambiĆ©n, por lo que podrĆ­a ser que los niƱos tuvieran mĆ”s deberes para casa. Algunos estudios han detectado que el alumnado con jornada continua dedica mĆ”s tiempo a las tareas escolares por la tarde, lo que puede aumentar la presión acadĆ©mica en el hogar; por ejemplo, el profesor Caride ya advirtió en 1993 sobre este efecto.
  • Se han seƱalado posibles peores resultados acadĆ©micos en ciertos contextos con jornada continua, aunque este punto es de los mĆ”s polĆ©micos. Algunas investigaciones asocian mejores notas medias a la jornada partida, especialmente cuando se controla el nivel socioeconómico, mientras otras no encuentran diferencias claras o seƱalan factores de confusión.
  • Se ha llegado a decir que esta forma de organización del horario escolar era una forma encubierta de recortar gastos, especialmente si la administración autonómica no se compromete a mantener comedores escolares, becas y programas de tarde. Una menor demanda de comedor o de extraescolares pĆŗblicas puede traducirse en menos oferta y en un debilitamiento de la función social de la escuela.
  • La concentración de todas las horas lectivas por la maƱana puede ser poco respetuosa con los ritmos biológicos de algunos grupos de edad, en especial adolescentes que tienden a dormir menos y a tener mayor nivel de alerta a media maƱana y por la tarde.
  • Al terminar antes, muchos niƱos y niƱas pasan mĆ”s tiempo de la tarde en casa con pantallas si no hay supervisión adulta ni recursos para actividades estructuradas, lo que algunos estudios asocian a mĆ”s sedentarismo y peores hĆ”bitos de sueƱo y alimentación.

Ventajas

  • MĆ”s tiempo libre y mĆ”s tiempo con la familia, siempre que los padres no acaben mĆ”s tarde de las 7 de la tarde, pero este problema existe tambiĆ©n con la otra jornada. Una parte importante del debate no estĆ” tanto en el horario escolar como en la falta de conciliación laboral real.
  • MejorarĆ” el horario laboral de los docentes y su conciliación personal y familiar. Muchos claustros valoran la continua porque les permite concentrar clases por la maƱana y dedicar la tarde a preparación, coordinación, reuniones o vida personal.
  • Puede diversificar la oferta de servicios profesionales dedicados a actividades extraescolares o de ocio; pero estos solo podrĆ­an ser utilizados por familias con un cierto poder adquisitivo. Cuando hay inversión pĆŗblica suficiente, la jornada continua puede complementarse con programas gratuitos o subvencionados de tarde que compensen desigualdades.
  • Reduce los desplazamientos diarios de las familias, al evitar la entrada y salida de mediodĆ­a. Esto es especialmente valorado en entornos rurales o cuando el centro estĆ” lejos del domicilio.
  • En algunos centros se observa una disminución del absentismo en las sesiones de tarde, sencillamente porque ya no existen, y una mejor continuidad del trabajo de aula al no interrumpirse el ritmo con una franja larga de mediodĆ­a.

ventajas jornada partida y continua

La jornada partida

Inconvenientes

  • Los niƱos que se quedan al comedor pasan como mĆ­nimo 8 horas en la escuela. Un peque que es recogido a las 14 o 16 horas, pasa menos tiempo. Todo estĆ” condicionado a los horarios de los padres y al uso del comedor escolar.
  • Los mĆ”s pequeƱos de Infantil (P3 y P4), despuĆ©s de comer estĆ”n muy cansados; a estas edades la capacidad de atención es limitada y quizĆ”s ningĆŗn alumno deberĆ­a estar mĆ”s de 3 o 4 horas seguidas en la escuela sin descanso estructurado.
  • Durante los meses desde finales de otoƱo hasta mitad de invierno, el horario de tarde es poco compatible con los ritmos circadianos de los niƱos, no olvidemos que el cambio de hora predispone a que se cansen la Ćŗltima hora despuĆ©s de comer, sobre todo si ya es de noche cuando salen.
  • Obliga a las familias a organizar la comida de forma muy estructurada: quienes no usan comedor deben realizar dos desplazamientos extra al centro (salida y entrada de mediodĆ­a), algo complicado para muchas personas con jornada laboral partida o turnos largos.
  • En algunos casos, las clases de tarde concentran mĆ”s conflictos derivados del patio y el comedor. Si no hay una planificación educativa de esos espacios, el profesorado percibe que parte del tiempo lectivo se consume en resolver problemas de convivencia.

Ventajas

  • Los niƱos estĆ”n, en general, mĆ”s activos despuĆ©s de comer que durante las 2 Ćŗltimas horas de la maƱana / mediodĆ­a en jornada continua, especialmente si el comedor y el patio se organizan de forma saludable y tranquila.
  • Facilita la permanencia en el centro durante mĆ”s horas, lo que puede ser una ayuda para la conciliación segĆŗn los horarios de los padres, especialmente para quienes hacen horario de oficina acabando a las 17 o 18 horas. Aun asĆ­, muchas veces se deben contratar servicios externos o actividades extraescolares, pero el margen de ajuste es mayor.
  • Si el niƱo come en casa, tiene la oportunidad de convivir con su familia a esas horas; aunque esto tambiĆ©n ocurre con la jornada continua cuando se sale a las 14 h. El modelo partido mantiene, eso sĆ­, el comedor como parte estructural del horario escolar.
  • Aunque no hay estudios concluyentes que se decanten a favor de la jornada continua, tanto Rafael Feito como Mariano FernĆ”ndez Enguita, entre otros autores, aseguran que la partida puede favorecer el rendimiento escolar, sobre todo en alumnado de entornos mĆ”s vulnerables, al ofrecer mĆ”s tiempo en la escuela y un mejor encaje con los ritmos de atención de la infancia.
  • Permite integrar el comedor escolar como espacio educativo: aprender hĆ”bitos saludables, socializar con compaƱeros, trabajar la autonomĆ­a, incorporar menĆŗs equilibrados… Este tiempo no es solo ā€œlogĆ­sticaā€, tambiĆ©n es formación para la vida.
  • Al alargar la presencia del alumnado, el centro puede convertirse en un escudo de protección social: mĆ”s horas de supervisión adulta, mĆ”s oportunidades de apoyo educativo, acceso a una comida completa diaria y actividades socioemocionales.

Imagino que a partir de hoy queda ver qué resultados se han obtenido en los centros de la Comunidad Valenciana, y si se plantea un movimiento similar en las autonomías que aún no tienen jornada continua, como Cataluña. Sé que en algunas comunidades se produjeron quejas porque tras ver que no se obtenían mejores resultados, algunos centros quisieron revertir la decisión y volver a la partida, pero no siempre fue posible o se encontraron con grandes trabas administrativas.

QuƩ dicen los estudios y los expertos sobre jornada continua y partida

MƔs allƔ de las percepciones de familias y docentes, se han realizado investigaciones y anƔlisis que ayudan a entender mejor el impacto de cada modelo. Aunque la evidencia no es definitiva, sƭ ofrece pistas relevantes sobre rendimiento, bienestar y equidad.

Rendimiento acadƩmico y tiempo en la escuela

Diversos trabajos han intentado comparar resultados escolares entre centros con jornada continua y partida. La mayorĆ­a coincide en dos ideas clave:

  • No hay pruebas sólidas de que la jornada continua mejore el rendimiento. Los estudios disponibles son, en su mayorĆ­a, correlacionales y no permiten afirmar causalidad.
  • En varios anĆ”lisis, la jornada partida se asocia a mejores resultados medios, especialmente cuando se controla el nivel socioeconómico de las familias. Es decir, a igualdad de contexto, los alumnos de jornada partida tienden a obtener notas algo mĆ”s altas.

TambiƩn se ha observado que estar mƔs tiempo en la escuela tiende a tener un efecto positivo en aspectos acadƩmicos y socioemocionales, sobre todo en alumnado de entornos desfavorecidos. Esto no significa que cualquier extra de horas sea bueno, sino que, si estƔn bien aprovechadas y acompaƱadas de recursos, pueden reducir brechas educativas.

Atención, fatiga y ritmos biológicos

Uno de los argumentos clÔsicos a favor de la jornada continua es que por la tarde los niños estÔn mÔs cansados y rinden menos. Sin embargo, los estudios de cronobiología y cronopsicología muestran un patrón mÔs complejo:

  • El pico de atención en primaria suele situarse a media maƱana y vuelve a crecer por la tarde tras el descanso de la comida.
  • En jornada continua, una parte importante del alumnado se siente muy fatigado en la Ćŗltima hora de la maƱana, cuando se concentran muchas veces materias troncales.
  • En jornada partida, el cansancio mĆ”ximo se desplaza a la Ćŗltima hora de la tarde, pero el porcentaje de alumnado agotado es menor que el equivalente de la Ćŗltima hora de la maƱana en continua.

Las sociedades de pediatría y algunos expertos en sueño infantil señalan, ademÔs, que en la adolescencia el patrón natural de sueño se retrasa, por lo que los horarios muy tempranos de entrada (típicos de la continua en secundaria) no encajan bien con sus ritmos biológicos. Desde esta perspectiva, se suele considerar que, si se opta por continua en estas edades, debería ser al menos mÔs tardía o incluso vespertina.

Desigualdades, conciliación y género

El tipo de jornada también tiene implicaciones claras en la igualdad de oportunidades y la conciliación:

  • Cuando el alumnado sale a las 14 h, quien no tiene recursos para actividades ni apoyo familiar cercano corre riesgo de pasar muchas horas sin supervisión, con mĆ”s exposición a ocio sedentario, pantallas y soledad.
  • Las familias con menos ingresos encuentran mĆ”s dificultades para asumir el coste de comedor, extraescolares o canguros; por eso se insiste tanto en la importancia de becas comedor amplias, comedores en todos los centros y programas gratuitos de tarde.
  • La reducción del tiempo de permanencia en la escuela puede trasladar el cuidado a los hogares, y son con frecuencia las madres quienes reduzcan jornadas o renuncien a empleo, aumentando la brecha de gĆ©nero.

Por otro lado, la jornada partida, cuando se acompaña de comedores accesibles y actividades educativas de tarde, permite que el centro sea un espacio de compensación social, especialmente valioso para niños y niñas de contextos vulnerables.

QuƩ prefieren familias, docentes y alumnado

El debate no es solo tƩcnico. TambiƩn es profundamente social, porque afecta al dƭa a dƭa de quienes viven la escuela.

Preferencias de las familias

Las encuestas muestran que las preferencias cambian mucho según el horario laboral y la situación familiar:

  • Quienes trabajan solo por la maƱana o pueden adaptar su jornada, suelen preferir la jornada continua, valorando tener la tarde libre para estar con sus hijos, llevarles a actividades o evitar desplazamientos extra.
  • Quienes trabajan maƱana y tarde, o en horarios poco flexibles, tienden a inclinarse por la jornada partida, porque les permite que el colegio cubra mĆ”s tramo horario sin tener que buscar soluciones privadas.
  • A medida que los niƱos crecen y pueden ir solos al colegio, el impacto del horario escolar en la organización familiar se reduce, y algunos padres dan mĆ”s peso a criterios pedagógicos y de bienestar que a la pura logĆ­stica.

Preferencias del profesorado

Una parte importante de los claustros, tanto en primaria como en secundaria, se muestra a favor de la jornada continua. Los motivos que suelen citar son:

  • Mejor conciliación personal y familiar de los docentes.
  • Menos tiempo perdido en los cambios de maƱana a tarde y en la reorganización del alumnado tras el comedor.
  • Mayor facilidad para celebrar reuniones de coordinación, formación y tutorĆ­as por la tarde.

Otros profesionales, sin embargo, matizan que la elección del horario no debe centrarse en la comodidad del adulto, sino en el interés superior del menor, y recuerdan que la calidad del proyecto educativo, la atención a la diversidad y el clima de centro pesan mÔs en los resultados que el tipo de jornada en sí.

Voces del alumnado y experiencias concretas

AllĆ­ donde se han realizado experiencias piloto, se ha preguntado tambiĆ©n a los propios niƱos y niƱas, sobre todo a quienes han vivido ambos modelos. En algunos colegios con jornada continuada implantada tras un periodo de jornada partida, el alumnado que ha conocido los dos sistemas expresa con frecuencia que no querrĆ­a volver al modelo anterior, principalmente por la sensación de tener las tardes ā€œlibresā€ y por percibirse menos cansado en comparación con las sesiones de tarde largas.

En otras experiencias, en cambio, se valora positivamente poder aprovechar las tardes en el propio centro con actividades deportivas, artĆ­sticas o de apoyo escolar, sin necesidad de desplazarse, especialmente cuando estas son gratuitas o subvencionadas.

Claves para tomar decisiones en cada centro

Con tanta información, opiniones y estudios, es fÔcil sentirse abrumado. Sin embargo, hay algunas ideas que pueden ayudar a enfocarse cuando un centro educativo se plantea cambiar o mantener su tipo de jornada.

  • El criterio central deberĆ­a ser siempre el interĆ©s de los niƱos y niƱas, por encima de los intereses particulares de adultos o instituciones.
  • Es fundamental que la decisión se tome con información clara y honesta, sin mezclar estudios con opiniones ni promesas difĆ­ciles de cumplir.
  • Cualquier cambio de jornada debe ir acompaƱado de un proyecto detallado: organización de tiempos, comedor, transporte, extraescolares, becas, atención a necesidades especiales, canales de comunicación con las familias…
  • La participación de toda la comunidad educativa (familias, alumnado, docentes, personal no docente, administración local) es clave para que el modelo escogido sea sostenible y aceptado a medio y largo plazo.
  • Es importante prever mecanismos de evaluación periódica que permitan revisar el impacto real del cambio en rendimiento, bienestar, convivencia y conciliación, y, si es necesario, ajustar o incluso replantear la decisión.

ImĆ”genes — woodleywonderworks, Thelmadatter.

La discusión sobre jornada continua o partida seguirÔ viva mientras la organización social y laboral no se adapte mejor a las necesidades reales de la infancia y de las familias; mientras tanto, conocer en profundidad las ventajas, desventajas y matices de cada modelo permite a madres, padres y centros escolares tomar decisiones mÔs conscientes y mÔs alineadas con el bienestar y las oportunidades de sus hijos e hijas.