Jornada escolar: el horario no es lo único que hay que cambiar

Son bastantes las comunidades autónomas y centros educativos los que han decidido cambiar la jornada partida por la continua. Pero, ¿es la jornada escolar el mayor de los problemas?  En la actualidad, muchos estudiantes salen de clase a las dos y no tienen que volver al colegio hasta el día siguiente. ¡Y eso está genial!

Sí, está genial. Pero la jornada escolar no es solo lo que hay que cambiar en educación. Parece ser que hay un debate en torno a las diferencias entre jornada partida y continua. Y por ese debate, muchos expertos afirman que se está formando a los estudiantes como futuros empleados sumisos.

¿La jornada escolar es lo único por lo que hay que debatir en la educación?

Está claro que desde educación primaria (e incluso antes) los niños pasan muchísimas horas en los centros educativos. A pesar de ser un tiempo exagerado el que permanecen en las aulas, no creo que la jornada escolar sea el mayor de los problemas de la educación. 

El mayor problema (al menos lo es para mí) es la forma de enseñar. Sé que poco a poco la metodología va cambiando. Pero hemos tenido que estar más de veinte años con la misma hasta que hemos decidido avanzar un poco. Todavía hoy, se valora más el aprendizaje memorístico que el activo. 

Me explico: los alumnos tienen una jornada escolar de cinco horas en la que todos los días hacen los mismo. El profesor imparte la clase, resuelve las dudas de los estudiantes y manda los deberes para casa. Son seis horas en las que niños y jóvenes son tratados como adultos trabajadores en una oficina. 

Cinco horas en las que en muchas ocasiones no se tiene en cuenta la creatividad, la imaginación, la toma de decisiones, el pensamiento crítico ni la capacidad de análisis. Seis horas en las que los estudiantes son sujetes pasivos que asienten a los profesores para decirles que sí están escuchando.

Si no son las horas, ¿cuál es el problema real?

El problema mayor no es la jornada escolar. Sí lo es que los estudiantes después de cinco horas de clase tengan una montaña de deberes. El problema está en que no todos los centros han dado un paso hacia delante y se han sumado al cambio educativo.

El problema está en que todavía se cree que los estudiantes brillantes son los que sacan dieces y nueves. Y el problema está en que en los centros educativos haya estudiantes con talento musical y artístico y no se les tenga en cuenta porque piensan que las matemáticas y el inglés son más importantes.

El debate sobre la jornada escolar no refleja (ni de lejos) los grandes problemas que tiene el sistema educativo español. De esta manera, se está dando más relevancia al horario de los estudiantes  que a introducir nuevas metodologías en las aulas.

Se está hablando de las horas que pasan los alumnos en las aulas pero se hacen pocas propuestas de estrategias, actividades y herramientas para que los estudiantes aprendan de manera significativa y auténtica. 

Si no se reduce la jornada escolar, al menos que sea activa

Hay familias que están haciendo verdaderos malabares para conciliar la vida laboral con la personal y familiar. Entiendo que para ellos una reducción de jornada escolar sería algo complicado por motivos de trabajo. Pero al menos, si los estudiantes tienen que seguir asistiendo a las mismas clases y horas que sea de una manera más activa. 

Por lo menos que los centros educativos vayan más allá de los exámenes. Más allá de las calificaciones y de los etiquetas numéricas.  Que profesores y maestros valoren los aspectos positivos de los estudiantes. Que les motiven, que les apoyen y que se impliquen con ellos. Los alumnos tienen que ser los protagonistas de su propio aprendizaje. 

Por lo menos que puedan expresar sus emociones, que puedan debatir y decir lo que piensan. Por lo menos que las aulas se alejen de la sumisión educativa. 

¿Y las actividades extraescolares?

Posiblemente el tema de las actividades extraescolares se tenga que tratar a parte. Pero hay padres que pretenden que sus hijos sigan con la misma energía después de la jornada escolar. ¿Y qué hacen? Les apuntan a clase de pintura, de refuerzo, a una academia de inglés, a varios deportes…

Pensemos que la jornada escolar de niños y jóvenes no suele acabar hasta las ocho de la noche. Entre actividades extraescolares y tareas, ¿qué tiempo les queda a ellos para disfrutar?

Aprender idiomas es genial, practicar deporte y desarrollar el potencial y las habilidades de niños y jóvenes también lo es. Pero todo en su justa medida. Después de cada jornada escolar los estudiantes necesitan descansar, desconectarse y estar tranquilos. 

Y vosotros, ¿creéis que el horario y la jornada escolar es el principal problema de la educación? 


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