La alimentación

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Un niño que está sano, sin traumas psicológicos, intolerancias alimentarias ni otros problemas médicos, una certificado por el pediatra, puede comer de todo en su alimentación. El médico del niño aconseja el tipo de comidas y las cantidades que son apropiadas para el organismo de cada niño .

Llegado a este punto, ya podemos iniciar la enseñanza del hábito de comer pero siempre llevando una serie de pautas y evitando otras tantas. Es muy normal que cuando un niño no tiene apetito la madre o el padre intente por todos los medios hacer que el niño coma, lo que sea, a cualquier hora….pero que coma. Alguna de las cosas  que no se debe hacer NUNCA son:

  • Tener en mente ideas preconcebidas de la cantidad de comida que queremos que ingiera el niño, ni tampoco de que lo haga a toda costa.
  • Si no ha comido cuando le tocaba, ofrecerle comida en todo momento para probar a ver si le apetece más a otra hora. No es cierto que cualquier momento sea bueno para comer.
  • Obsesionarse en que el niño coma. No debemos olvidar que el niño capta lo que el adulto le transmite. La ansiedad de los padres repercute directamente en los niños y, por lo tanto, en su actitud.
  • Ir cambiando continuamente de alimentos para encontrar lo que le gusta al niño.
  • Por miedo a que no se encuentre bien, darle bollería, patatas o golosinas entre horas, porque sabemos que no ha comido bien cuando le tocaba y justificándonos en que así, como mínimo, tendrá algo en su estómago.
  • Enmascarar los alimentos con otros sabores tratando de adaptarlos al gusto del pequeño.

Más información – Problemas con la alimentación


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