La autoestima en los niños

El contacto físico y el cariño que se le da a un niño desde pequeño, es lo que a lo largo de su vida, le hace sentirse seguro. El sentirse queridos desde la infancia, le ayuda a crear su autoestima, pues esta etapa de la vida, es la más vulnerable y los padres son los encargados de proporcionarle esta seguridad futura, una manera de moldear su vida desde que son bebés.

Cuando un bebé es recién nacido, el afecto, lo percibe a través de los mimos, caricias, atención… esto les hace sentirse protegidos.

Poco a poco va creciendo y va fijando la mirada, es entonces cuando ya reconoce a los que les rodean. Comienza a sonreír a los tonos de voz, las miradas, expresiones…por ello, hay que tener cuidado, pues siente igualmente las preocupaciones y los estados de mal humor.

Si un niño tiene algún defecto físico, no hay que mostrar preocupación por ello ante él, solo ha de sentirse amado.

Cuando el niño ya se hace mayor, las responsabilidades, son primordiales para su autoestima. Recoger juguetes, ordenar el baño, regar las macetas…cuando haga alguna tarea, le hemos de felicitar, pues les hace sentir importantes y que son realmente capaces de hacer las cosas. También hay que dejar que tome decisiones, resuelva problemas… no hacerle siempre callar y que no tome parte en los asuntos, por ejemplo, dejarle elegir la ropa que se ha de poner. Cuando ha hecho las cosas bien, se le ha de felicitar, pero tampoco desmesuradamente.

Si  comete algún error, él mismo debe aprender que así se mejora, corrigiendo los fallos. Si tiene algún fracaso, él sólo ha de aprender a reponerse.


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