Autoestima infantil: cómo potenciarla en casa.

Niña frente al espejo

El desarrollo de la autoestima infantil es el eje principal en el que se asienta la salud socio-emocional de nuestros hijos. La autoestima es aquella valoración positiva o negativa de nuestras cualidades y capacidades.  Esta, influye directamente en la forma de comportarnos, sentir y percibir las acciones de los demás. Va sufriendo variaciones a lo largo de nuestra vida, moldeándose a través de la experiencia y las vivencias personales.  Al mismo tiempo, se trata de  una idea subjetiva, llena de emociones intensas que la alejan de la realidad con facilidad.
Al tratarse de un concepto con tanto peso emocional en cada individuo, desde las escuelas se comienza a trabajar en Educación Infantil. Así, el “reconocimiento de uno mismo” es una pieza clave en el curriculum de esta etapa educativa.

La opinión que los otros tienen de nosotros y la forma de expresarnosla irán moldeando esta valoración personal. Muchos niños se sienten capaces, listos, guapos… ¿pero que ocurre con los que no pueden formarse esta idea en su infancia?

 

Los efectos de una autoestima infantil negativa es devastador. A pesar de ello, seguimos sin prestar la suficiente atención a su sentir más interno. Y es que la desmotivación ante el estudio, dificultades sociales, conductas agresivas, etc., se encuentran detrás de una inadecuada percepción de si mismo, en numerosas ocasiones.

 

La familia es el primer contexto socializador de los niños, siendo de gran importancia en su proceso de conocimiento personal. Los papas podemos hacer pequeñas cosas que les ayuden a potenciar esa valoración positiva tan necesaria.

  • Resaltar aquellos aspectos positivos de su conducta. Es necesario enseñarles aquellas conductas que no deben reproducir, sin embargo, debemos centrar nuestra atención en los actos positivos.
  • Definirles a través de adjetivos positivos. Ponerles nombre a sus virtudes y potencialidades les ayuda a conocerlas y sentirse a gusto con ellas.
  • Darles responsabilidades acorde a sus capacidades. Permitirles responsabilizarse de ciertas tareas les ayudara a conocer aquello que pueden realizar con éxito, en contextos diferentes a la escuela (donde no todos los niños son exitosos).
  • Creer en nuestros hijos. Si nosotros confiamos en ellos, crearemos una base solida en la que podrán experimentar y aprender a través de sus éxitos y fracasos.

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