La autoestima

Los niños demandan permanentemente de la atención de los adultos que lo rodean. Esto se debe a que ellos requieren de su afecto.

Como todos sabemos, la familia es el primer grupo social en el cual se inserta el niño. En ella aprenderá nociones básicas para poder desarrollarse en la vida futura. Dentro de estas nociones, una de las más importantes es la afectiva.

Está comprobado  que el niño que recibe mayor cantidad de afecto desde recién llegado a este mundo, posee una autoestima más alta en su desenvolvimiento posterior.

La autoestima, es al aprecio o el valor que cada persona siente por sí misma. La autoestima debe estar siempre en un punto de equilibrio, esto es, ni demasiado elevada, ni subestimada. La meta a lograr por cada ser vivo, es apreciarse a uno mismo por nuestros logros y potencialidades y reconocer las limitaciones y falencias. Todo este complejo proceso, comienza el primer día de nuestras vidas, desde el minuto cero.

Es por ello tan importante el estímulo familiar hacia el niño, las muestras de cariño, de comprensión. A través de unos simples consejos, podremos lograr que el infante desarrolle esta capacidad siempre perfectible:

  • Hablar, cantar, leer: son acciones que estimulan al bebé y que demuestran que lo amamos.
  • Tomarnos siempre un instante para mimarlo, besarlo, acariciarlo. Es una demostración de cuanto lo queremos.
  • Ayudarlo a vencer sus miedos, es brindarle alas y confianza  para el mañana.
  • Brindarles un tiempo en exclusiva, es decirles: “tú vales”.

Fuente: web de bebé


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