La baba de los niños

La saliva de los bebés les ayuda a digerir y tragar, por ello, cuando llegan a la edad de los 4 meses, el babeo es constante, además con los primeros dientes, esta baba, se incrementa todavía más, incluso hasta el año, en donde ya tienen la mayoría de su dentadura.

Si la baba persiste durante más tiempo, es porque la dentición continúa hasta casi los dos años, etapa en la que ya se tienen todos los dientes de leche, esto puede interferirle en el problema del habla, por ello, si el niño tiene este problema, es mejor consultar al logopeda.

Si un niño babea en exceso, los problemas pueden ser de un mal funcionamiento de psicomotricidad, por ejemplo, que no coordina las neuronas de la boca y la garganta. Esto supone una dificultad para poder alimentarse. Hemos de tener precaución en este sentido, pues podría atragantarse, perder demasiado líquido o no pronunciar debidamente.

Hemos de darnos cuenta, esas pequeñas llagas que aparecen en la boca sobre los tres meses de su nacimiento. Esto es porque el bebé nace con la boca seca, entonces las glándulas salivales, comienzan a activarse e incrementan la producción de la saliva. Si le cae fuera de la boca (algo normal), es porque no sabe tragarla debido a que es muy abundante, así la expulsa en forma de baba. Conforme va desarrollando su boquita, la baba va apareciendo en más cantidad. Las irritaciones aparecen en barbilla, mejilla, cuello… porque están siempre húmedos, incluso pueden aparecer hongos si esta zona no se mantiene seca.


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