La didáctica del regalo de Navidad

Regalos de Navidad

¡Feliz Navidad!

La Navidad ha llegado y con ella, sus excesos. Parece que en Navidad no importa que te comas ese turrón con tanto azúcar (del que huyes, de forma responsable, el resto del año), que te bebas otra cerveza sin alcohol –y es que eres mamá, el vino se fue al destierro–, que te saltes la rutina y sus horarios… Sí, claro, en Navidad tienen lugar una serie de acontecimientos que hace que todo cambie y es inteligente adaptarse a las circunstancias, pero ¿dónde está el límite? ¿De verdad todo vale por celebrar unas fiestas? ¿La permisión de los excesos se transpola a los regalos?

Ay, los regalos, y esas cartas con listas interminables de regalos pedidos a los Reyes Magos… qué miedo. Y qué gran oportunidad, ¿no crees? ¿Cómo vas a sobrevivir siendo madre a la publicidad del regalo? Apostando la cultura del regalo. Es decir, vamos a explotar como mamás la oportunidad didáctica que nos ofrece el regalo. ¿Qué os parece? ¿Os gusta la idea?

¿Por qué hacemos regalos?

En primer lugar, existe una tradición, una Historia tras los regalos de Navidad. ¿Por qué no hacemos partícipes a nuestros/as hijos/as de ella? Podemos contarles diferentes cuentos sobre los orígenes: uno que hable de los festivales romanos, otro sobre los Reyes Magos de Oriente, otro sobre Santa Claus… podéis contárselos todos o podéis elegir uno de acuerdo a los valores de vuestra familia. Contar historias, leer siempre es una bonita manera de compartir el tiempo.

Reyes Magos

El valor del regalo

Nuestros hijos/as están creciendo en una sociedad consumista, y serán adultos en ella, no considero que sea conveniente detenerse –al menos no cuando son bebés y/o niños/as pequeños/as– a hablar del poder adquisitivo del rey Baltasar frente al rey Gaspar… es algo que ellos/as van a descubrir por sí mismos/as en cuanto pisen el cole el día después de las vacaciones de Navidad, pero ¿y si le damos un valor a cada regalo de forma que no sea importante la lista de regalos sino la esencia de cada regalo?

Para ello, es buena idea que escribamos juntos/as la carta a los Reyes (o a Papá Noel) e intentemos crear una carta con sentido. Para realizar esta actividad es fundamental tener en cuenta la edad de los/as peques; dependiendo de la misma, podremos pedirles que nos digan los motivos de elegir un determinado regalo, por qué les gusta, para qué lo usarían y cuándo, etc. Evidentemente, con un bebé muy pequeño/a el catálogo solo puede servirnos como pretexto para practicar las onomatopeyas de los animales y los sonidos de los medios de transporte. Escribir la carta juntos/as, con sentido, le da valor y no se convierte en una mera lista de la compra.

De nuevo dependiendo de la edad, la carta puede ser dirigida por las mamás y los papás, incluyendo un regalo de este tipo, un regalo de este otro tipo y un tercer regalo de este otro tipo. Asimismo, es importante establecer cuántos regalos (de forma aproximada o no) son los serían adecuados para la lista. Por ejemplo: podemos establecer que tres sean los regalos que debe contener la carta, y de esos tres uno debe ser un libro, otro un juguete y otro algo que necesito. Pongo un ejemplo porque para cada familia los objetos tienen un valor concreto: para mí, no existe mejor regalo que un libro, mi bebé disfruta muchísimo en la biblioteca, pero para otra puede que sean fundamentales los instrumentos, por ejemplo.

Mamá leyendo con sus hijos

Que tengan posibilidades –y no luces–

Y hablando de instrumentos: si tenéis un bebé, por favor, pedid en la carta juguetes que sean educativos, que tengan posibilidades –y no luces–. Los juguetes llamativos normalmente pierden su sentido en cuanto se le acaban las pilas; un juguete educativo, en cambio, es aquel que le permite aprender, desarrollar su psicomotricidad, estimular áreas de conocimiento, etc. Si los peques son un poco más mayores: estimulad su curiosidad hacia ese tipo de juguetes; si lo habéis hecho desde pequeños, no será difícil que sientan curiosidad por un nuevo instrumento, otro puzzle, etc. Que sea inclusivo, en la diversidad, no sexista.

Y ahora la abuela quiere regalarle un poni

La famiiiilia, ay, la familia. Te lo has currado, le has contado a tu peque las historias de la Navidad, has escrito con él/ella (o ellos/ellas) la carta, y le has pedido a los Reyes un libro maravilloso, una casita de piezas de madera y el abrigo que necesita y… ahora la abuela quiere regalarle un poni porque el/la bebé le dijo la última tarde que la vio que quería un poni. Hay que lidiar con la familia, mamás, y hay que hablar con la familia, claro, hay que contarles y explicarles cuál es vuestra forma de educar a vuestros/as hijos/as y que os agradecéis todo lo que quieren pedirle a los Reyes, pero es que les basta con un regalo y con sentido. Es una conversación necesaria que os ahorrará muchos disgustos e incoherencias, creedme.

Árbol de Navidad

En definitiva: mamás, regalemos educación, regalemos con criterio, con posibilidades… No se trata de regalar todo aquello que nosotras no pudimos tener cuando éramos niñas ni tampoco de demostrar nuestro poder adquisitivo a nadie, se trata de la educación de los/as peques. Y en esta, los regalos son una oportunidad más para que crezcan en una educación en valores. Ah, y no regaléis ponis.


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Familia

Mamá de Pedro, filóloga y actriz. La maternidad me hace feliz. Crío con amor, todo el tiempo, con la magia de la lactancia materna, el jazz y la literatura.

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