La Dispraxia

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Cómo muchos de los artículos que os venimos mostrando hoy os vamos a seguir hablando de alguna de las enfermedades que pueden tener los pequeños de la casa, más concretamente de una alteración psicomotriz llamada Dispraxia que se da generalmente en la primera infancia y que afecta a las habilidades motoras.

Si vemos que el niño tiene dificultades para realizar movimientos sencillos que requieren una coordinación como por ejemplo jugar a la pelota, abrocharse los cordones de los zapatos, los botones o colorear es posible que sufra dispraxia, también conocido como el síndrome del niño torpe y cuyo nombre científico es Trastorno del desarrollo de la condición motora (TDCM).

Según algunas estadísticas sobre la cantidad de personas que se ven afectadas por la dispraxia son difíciles de encontrar, sobre un dos al diez por ciento siendo los varones los que representan el setenta u ochenta por ciento de los casos diagnosticados. Los síntomas se pueden empezar a notar desde el primer año de edad y se hacen más notables durante la edad escolar, entre los cinco y los once años.

La causa exacta de la dispraxia no se ha logrado averiguar aun pero según algunas investigaciones puede estar relacionado con la inmadurez en el desarrollo neuronal o incluso a una lesión en las primeras etapas del desarrollo del tejido nervioso como por ejemplo que el feto se haya visto afectado durante el embarazo por el consumo por parte de la madre de drogas, tabaco o alcohol, un parto traumático con sufrimiento fetal o que el niño haya sido un bebé prematuro, nacido por debajo de las 37 semanas. Estos niños no tienen una disminución de la capacidad intelectual, tienen una inteligencia normal pero se ven con la dificultad para realizar ciertas tareas y hacen que parezcan más torpes o lentos que el resto de los niños de su edad.

Lo más importante en estos casos es que se identifique de forma temprana. Existen test y tablas específicas y validadas por distintas sociedades científicas que pueden contribuir a afinar más el diagnóstico de la dispraxia o síndrome del niño torpe. Realizar ejercicios como tocar un instrumento, subir y bajar escaleras, hacer manualidades…son alguna de las cosas que se puede hacer para el tratamiento al igual que la importancia que tiene que los padres refuercen la autoestima de los niños que hará que valoren sus capacidades y sepan exprimirlas lo máximo posible.


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