La estimulación temprana

La estimulación temprana consiste en una serie de pasos y técnicas, sistemáticamente organizadas, que tienen como finalidad desarrollar al máximo las capacidades físicas, psíquicas y emocionales del bebé. En algunos casos de patologías precisas, la misma cumple el rol de atenuar los síntomas o las limitaciones futuras.

Los primeros años de vida del niño, son muy ricos en cuanto a aprendizajes y a estimulación de respuestas. Por ello, se recomienda practicar la estimulación desde los primeros meses de vida. Una característica fundamental de esta etapa, es el rápido desarrollo de caracteres  externos e internos del niño.

El objetivo perseguido por la estimulación, no es lograr niños superdotados de inteligencia, sino infantes que aprovechen al máximo sus capacidades intelectuales. A través de ellas, lograrán un amplio desenvolvimiento en la vida social futura.

Las áreas que se desarrollan dentro del plan de estimulación temprana son el lenguaje, la motricidad, la socialización, las emociones  y el área cognitiva.

El estímulo es un incentivo al cerebro, para que este establezca las conexiones necesarias en la adquisición de aprendizajes significativos.

El objetivo fundamental radica en el incentivo cerebral, para que el niño logre desarrollar destrezas en la construcción de nuevos conocimientos. Estos serán las bases de aprendizajes futuros y se requiere de la destreza, para seleccionar aquellos conocimientos necesarios, de los inapropiados.

Por ello, se dice que la estimulación temprana, es una acción del hoy, destinada a los frutos del mañana.

Se sugiere a las mamás, consultarlo con el pediatra.

Fuente: estimulación y desarrollo


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