La familia no nace, se hace

Es un error común pensar que con nacer dentro del seno de una familia, el vínculo ya viene hecho. Tenemos tendencia a creer, que por eso y solo por ese motivo, ya hay un amor para toda la vida. Sin embargo, esto no es 100% real.

Los vínculos familiares, igual que cualquier vínculo y cualquier sentimiento de afecto, hay que cuidarlos. Es imprescindible cultivarlos, procurar que sean relaciones sanas y fuertes, para que no ocasionen ningún tipo de problemas a ninguno de los miembros de la familia.

¿Por qué es importante cambiar la idea de que el amor familiar viene hecho?

No debemos pensar que el amor de los vínculos familiares vienen dados por nacimiento, porque ideas del tipo “nadie te querrá como tu familia” puede llevar a un niño en una situación extrema, como puede ser un abuso o maltrato, a no denunciar su situación. Esto no debe ocurrir y la única forma de evitarlo es que ese niño sepa de alguna forma que el amor se demuestra con hechos, como dice la frase popular “Obras son amores y no buenas razones”.

A parte de esto, también hay que pensar en que el modelo de familia tradicional, está cambiando. Hoy por hoy, existe diversidad familiar. Aumenta el número de adopciones y de familias desestructuradas, como consecuencia de separaciones y divorcios. Es por esto que los vínculos de nacimiento se ven truncados en algunos casos. Bien sea por la ruptura de lazos con los progenitores o por la creación de nuevos vínculos familiares con otras personas que cumplen la función de figura de apego, sin ser genéticamente familiares.

La necesidad de cultivar vínculos y relaciones familiares sanas

Independientemente del tipo de familia que estemos creando, si se comparte genética, no es lo más importante. Lo fundamental es crear vínculos de apego sanos y fuertes, esto será lo que realmente beneficiará el desarrollo de los hijos.

Es importante tratar, en la medida de lo posible, compartir tiempo con ellos. Es básico crear ese vínculo, que si no viene dado por nacimiento, vendrá por sí mismo a base de cariño, respeto y momentos vividos.

Como hemos dicho el amor hay que cultivarlo, cuidarlo y mimarlo, no es cuestión de lazos sanguíneos. Es de vital importancia para su salud emocional. Dependerá de ella su seguridad y autosuficiencia, su motivación y su facilidad para tolerar la frustración, incluso su forma de establecer relaciones positivas.

Son muchos factores en los que unas relaciones familiares sanas pueden beneficiar a tus hijos. Por ello es importante que pongas mucho mimo e interés en fomentarlas.

Qué tipo de relaciones no son sanas para tu familia

Una relación no es sana cuando una de las dos partes siente presión por causa de la otra. Es decir, no es sano que protejas demasiado a tu hijo, porque se sentirá presionado, cohibido, inseguro y ansioso. Así como tampoco lo es que lo ignores, puesto que su autoestima podría verse perjudicada. Podría volverse un niño rebelde y problemático por un sentimiento de abandono.

Hay muchas formas de establecer relaciones con nuestros hijos. Siempre debemos velar por que sean relaciones en las que puedan sentirse protegidos y seguros. Entendiendo a su vez, que deben tener su espacio y que hay que fomentar su independencia, así como tienen que seguir unas normas.

La disciplina, también es una forma de demostrar amor, si se hace de la forma correcta. No es cuestión de ser un padre o madre autoritario. Eso formaría parte del tipo de relaciones que no son sanas para tus hijos. Se trata de que tengan unas pautas que seguir, para formarse como personas. Al crecer, saldrán a un mundo lleno de normas no escritas. De tu forma de relacionarte con tus hijos y de las normas que le hayas enseñado, dependerá su forma de desenvolverse en él.

Como ves, los vínculos familiares son complejos y diversos, van más allá de los límites biológicos. Es de suma importancia cuidarlos y respetarlos por el bien del desarrollo de tus hijos. No por parir se es más madre, no por compartir ADN se es más padre. Lo verdaderamente importante, siempre es lo que ocurre después, en el día a día.



Madre de una luz inspiradora, futura pedagoga, técnicamente decoradora, eterna escritora en la sombra, artesana, vocalista y compositora, aprendiz de todo, maestra de nada. Apasionada de los animales y de sus beneficios para el desarrollo emocional humano. Enamorada de la luz que existe en las buenas personas, de la educación, de la música y de la vida en general. Positivista in extremis, todo tiene un lado bueno y si no lo tiene, me encargo de crearlo.

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