La felicidad de una madre egoísta

madre feliz

Quizá te suene extraño, pero para ser buena madre tendrás que ser egoísta. Egoísta para buscar tiempo para ti, para cuidarte, para mimarte y para cuidar todas tus emociones diarias. Debes asegurarte que al final del día encuentras un momento para cuidar de ti misma porque tus necesidades son igual de importantes que las de tu pareja o las de tus hijos.

Habrán madres poco organizadas que quizá te digan que eres una madre terrible pero la realidad es que tu vida es tuya, y no sólo se debe centrar en tus hijos o en tu pareja… tú eres lo más importante y vas antes que nadie. Porque si estás bien contigo misma, si eres capaz de cuidarte y ser feliz contigo, si tienes buena salud, entonces podrás ser feliz con tu pareja y también con tus hijos, es así de simple.

Es probable que seas de esas madres que trabajan fuera y dentro del hogar, que tienes un trabajo a tiempo completo, que saca la familia adelante mano a mano con tu pareja, que cuidas de tus hijos y que además, sacas tiempo para estar guapa -o al menos subirte la autoestima- y poder socializar con tus amigos y amigas aunque sea vía Skype o Whastapp. Este tipo de madres somos las reales, las que no tenemos tiempo de mirarnos al espejo.

Pues ya ha llegado el tiempo de estar ocupada también pero con una misma, con nuestras necesidades. Busca 30 minutos al día para ti misma, para escribir, meditar, reflexionar, para hacer ejercicio, para bailar, para pintar las uñas o para lo que te apetezca hacer en ese momento. Libera la tensión como necesites, siéntete unida a ti misma, sé consciente de quien eres y no lo olvides.

No te sientas culpable porque no te estás poniendo a ti primero, sólo estás siendo egoísta para recargar pilas y poder ser la súper madre y súper mujer que ya eres.


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