"Me estoy planteando tener un hijo, pero no se si es un buen momento, quizá tendría que prepararme…"
Este es un pensamiento que nos asalta a la muchas de las mujeres en algún momento cuando nos planteamos tener un hijo. La mayoría tenemos claro que habrá que realizar cambios en nuestro estilo de vida cuando estemos embarazadas, pero también debemos saber que conviene empezar a hacer cambios antes de quedarnos embarazadas. Vamos a desgranar algunas de las recomendaciones para que el embarazo sea lo más tranquilo posible, con menos complicaciones y con un bebé sano.
Planificar el embarazo

Cuando nos planteamos tener un hijo puede ser útil hacernos algunas preguntas:
- ¿Qué edad me gustaría tener cuando tenga a mi primer hijo?
- ¿Qué edad me gustaría tener cuando tenga a mi hijo pequeño?
- ¿Cuántos hijos quiero tener?
- ¿Cuántos años de diferencia quiero que se lleven mis hijos?
- ¿Qué método anticonceptivo voy a utilizar para evitar el embarazo hasta que esté lista para tener hijos?
- ¿Estoy segura de que tanto yo como mi pareja podremos utilizar el método anticonceptivo escogido sin ningún problema?
- ¿Qué quiero cambiar, acerca de mi salud, relaciones, hogar, estudios, trabajo o cualquier otro aspecto de mi vida para estar lista para tener hijos?
- ¿Qué medidas puedo tomar para estar tan sana como sea posible, aunque todavía no esté lista para tener hijos?
- ¿Sobre qué enfermedades (como la diabetes, obesidad y la presión arterial alta) u otras preocupaciones (como fumar, beber alcohol y consumir drogas) debo consultar con mi médico?
Ten en cuenta que tu plan no debe ser inalterable. Las circunstancias pueden cambiar. Elabora un plan hoy, revísalo periódicamente y prepárate para ajustarlo con el tiempo. Si tienes 35 o más años, conviene que te informen sobre el incremento del riesgo de anomalías cromosómicas en la descendencia y sobre las opciones de cribado y diagnóstico prenatal disponibles cuando inicie el embarazo; esta conversación suele iniciarse ya en la etapa preconcepcional.
La planificación incluye también valorar el intervalo intergenésico deseado (tiempo entre embarazos) y decidir cuándo dejar los anticonceptivos para que la concepción ocurra en el momento óptimo, teniendo en cuenta salud, trabajo, estudios y apoyo social.
Consulta preconcepcional

Actualmente es posible concertar una consulta con el médico o la matrona de Atención Primaria. En esta consulta el médico valorará las posibles enfermedades crónicas, los tratamientos que puedas estar tomando y la necesidad de cambiarlos o pedir una consulta con algún especialista. La matrona te explicará los hábitos de vida saludables y las recomendaciones alimenticias. Puede que sea necesario realizarte algún análisis y una toma de citología (te la puede realizar tu matrona). También es importante valorar tus vacunaciones; puede que te recomienden actualizar alguna vacuna y retrasar el embarazo hasta que hayas conseguido la inmunidad frente a la enfermedad correspondiente.
La consulta preconcepcional se suele estructurar en tres bloques: evaluación del riesgo, exploraciones complementarias y acciones educativas. Este enfoque permite identificar condiciones que pueden optimizarse antes de la concepción.
Evaluación del riesgo preconcepcional
Se realiza a todas las mujeres que acuden a la consulta e incluye una historia clínica detallada (antecedentes personales y familiares, hábitos, situación social y laboral) y exploración física. Es especialmente relevante revisar:
- Antecedentes reproductivos: embarazos previos, abortos, partos pretérmino, cesáreas, complicaciones (preeclampsia, diabetes gestacional), defectos congénitos previos, muertes perinatales.
- Antecedentes menstruales y ginecológicos: regularidad de ciclos, dismenorrea, infecciones de transmisión sexual, cirugías ginecológicas, citología y cribado de cérvix actualizados.
- Hábitos y estilo de vida: consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias; ejercicio físico; horas de sueño; soporte emocional.
- Entorno laboral y ambiental: exposición a disolventes, pesticidas, radiaciones, metales (como mercurio) o monóxido de carbono; valorar necesidad de medidas de protección o cambios temporales.
- Historia familiar: cromosomopatías, defectos del tubo neural, fibrosis quística, retraso mental u otros defectos al nacer; si hay antecedentes, se ofrece consejo genético.
En mujeres con enfermedades crónicas, el momento óptimo para iniciar la asistencia al futuro embarazo es el período preconcepcional. Permite estudiar la enfermedad sin las limitaciones del embarazo, ajustar tratamientos, seleccionar el mejor momento para la concepción y adoptar medidas de protección fetal frente a fármacos y procedimientos durante las primeras semanas, cuando el desarrollo embrionario es más vulnerable.
Exploraciones complementarias recomendadas
Además de la exploración básica, suelen recomendar:
- Peso, talla e IMC, y toma de tensión arterial.
- Ecografía transvaginal si procede, para valorar útero y ovarios (descartar pólipos, miomas o malformaciones que dificulten la implantación).
- Analítica general: hemograma, bioquímica (función renal y hepática), glucemia, hormonas tiroideas, grupo sanguíneo y Rh, y serologías (rubéola, lúes, hepatitis B y C, VIH, toxoplasma según contexto). Análisis de orina cuando esté indicado.
- Calendario vacunal: revisar inmunidad frente a rubéola y varicela, valorar hepatitis B, tétanos-difteria-pertussis; programar las vacunas indicadas y resolver dudas sobre el momento óptimo.
Una de las principales razones para acudir a esta consulta es haber tenido un mal resultado reproductivo previo (abortos de repetición, nacidos con defectos, muertes perinatales). Identificar las causas y actuar antes de intentar una nueva gestación mejora el pronóstico.
Enfermedades crónicas que se benefician especialmente
Entre otras, asma, diabetes, enfermedad intestinal inflamatoria, trastorno bipolar, enfermedades autoinmunes, cardiopatías, nefropatías, hipertensión, enfermedad tiroidea, trastornos tromboembólicos, epilepsia, tuberculosis o VIH. Avisar al especialista de tu intención de embarazo permite planificar controles y ajustes terapéuticos.
Medicación y embarazo
Tomar ciertos medicamentos durante el embarazo puede causar defectos graves. Esto incluye fármacos con receta, de venta libre y productos de herbolario. En la edad fértil, al prescribir medicación, hay que tratar a la mujer como si pudiera estar embarazada, dado que algunas gestaciones se detectan tarde. Revisa con tu médico todos los fármacos, suplementos e infusiones que tomas para confirmar su inocuidad y, si procede, sustituirlos.
Papel de la matrona y acciones educativas
La matrona, como referente en salud sexual y reproductiva, tiene un papel esencial en esta consulta: promueve hábitos saludables, identifica factores de riesgo, ofrece educación sanitaria y hace seguimiento. Cualquier contacto de la mujer en edad fértil con el sistema sanitario es una oportunidad para ofrecer atención preconcepcional. Las acciones educativas incluyen:
- Alimentación: dieta equilibrada, segura en embarazo, ajuste de yodo y folatos, control del peso para alcanzar un IMC saludable.
- Actividad física: ejercicio regular y moderado para mejorar salud cardiovascular, fertilidad y bienestar mental.
- Abandono de tóxicos: deshabituación de tabaco, alcohol y otras sustancias con apoyo profesional.
- Salud mental: detección de ansiedad o depresión, y pautas de manejo del estrés (sueño, apoyo social, técnicas de relajación).
¿Qué debo tener en cuenta?
- Problemas de salud: Si tienes alguna enfermedad crónica o infección, es importante asegurarse de tenerla controlada y de realizar el tratamiento adecuado y compatible con el embarazo. Entre estas afecciones están: enfermedades de transmisión sexual (ETS), diabetes, enfermedades de la glándula tiroides, fenilcetonuria, presión arterial alta, epilepsia o problemas que conlleven trastornos convulsivos, artritis, trastornos alimentarios y otras enfermedades crónicas. Es importante que avises al especialista de tu intención de buscar el embarazo para que valore los controles o cambios de medicación necesarios.
- Hábitos de abuso: Fumar, consumir alcohol o tomar drogas, vivir o trabajar en un ambiente estresante o alrededor de sustancias tóxicas pueden ser un problema de cara al embarazo, pudiendo causar muchas complicaciones para una mujer y su bebé, como nacimiento prematuro, alteraciones congénitas y muerte del recién nacido. Los profesionales de Atención Primaria pueden ayudarte con asesoramiento, tratamiento y otros servicios de apoyo.
- Medicamentos: Tomar ciertos medicamentos durante el embarazo puede causar defectos graves en el recién nacido. Entre esos medicamentos se encuentran algunos que se venden con receta y otros de venta libre, así como suplementos alimenticios o de herbolario. Si planeas un embarazo, es importante consultar a tu médico sobre los medicamentos que necesitas tomar antes de quedarte embarazada y asegurarte de que solo estás tomando los que realmente necesitas tomar. Infórmate de la inocuidad de todos los productos de herbolario o infusiones que utilices habitualmente.
- Vacunas: Algunas vacunas se recomiendan antes, otras durante el embarazo y otras inmediatamente después del parto. Es importante que te pongan las vacunas adecuadas en el momento oportuno, esto puede ayudarte a mantenerte sana y evitar que tu bebé contraiga alguna enfermedad grave o tenga problemas de salud para toda la vida.
- Tomar un suplemento de ácido fólico y yodo: Es conveniente la toma desde antes de quedarse embarazada, evitará que nuestro bebé tenga algún defecto congénito. Además, según lo considere nuestro médico, puede que necesitemos un suplemento más completo, con hierro, calcio y vitaminas, específico para preparar nuestro cuerpo. En farmacia existen preparados específicos preconcepcionales que aportan yodo, ácido fólico, hierro y vitaminas en un solo comprimido.

Exposición ambiental y laboral: qué evitar
La exposición a ciertos productos químicos y agentes físicos se asocia a anomalías embriofetales en un pequeño porcentaje de casos. Evita o reduce la exposición prolongada a pesticidas, disolventes, plásticos específicos, mercurio, monóxido de carbono y radiaciones. Si tu trabajo implica riesgo, consulta para valorar equipos de protección o cambios temporales. Si consumes cocaína, heroína o cannabis, solicita ayuda para la deshabituación.
Suplementación con ácido fólico: dosis y grupos
El tubo neural se cierra entre los días 15 y 28 tras la concepción, cuando muchas mujeres aún no saben que están embarazadas. Por eso se recomienda iniciar el ácido fólico al menos un mes antes de buscar embarazo. La evidencia muestra que la suplementación periconcepcional con folatos reduce el riesgo de defectos del tubo neural (DTN). Recomendaciones habituales:
- Población general sin antecedentes de DTN: 0,4 mg/día, desde un mes antes de la concepción y durante el primer trimestre.
- Diabetes o tratamiento con determinados antiepilépticos (p. ej., ácido valproico o carbamazepina): 0,8–5 mg/día, con valoración especializada porque dosis altas pueden requerir ajuste por el neurólogo.
- Antecedente personal de embarazo afectado por DTN: 4 mg/día, desde tres meses antes y durante el primer trimestre.
Además del folato, se recomienda yodo durante embarazo y lactancia, y en ocasiones vitamina B12 si hay riesgo de déficit. Si tardases en quedarte embarazada, mantener el folato no es perjudicial y puede aportar beneficios cardiovasculares.
IMC, ejercicio y nutrición
El IMC previo es un factor modificable. El sobrepeso y la obesidad reducen la probabilidad de concebir y aumentan complicaciones como diabetes e hipertensión en el embarazo. Alcanzar un IMC entre 20 y 25 antes de buscar el embarazo evita problemas posteriores. Combina una dieta equilibrada con ejercicio moderado (caminar, nadar, fuerza suave) y hábitos de sueño adecuados.
Vacunas: cuándo ponerlas
Revisa tu cartilla vacunal. Si no eres inmune a rubéola o varicela, pueden recomendarte vacunarte y posponer la concepción el tiempo indicado tras recibir vacunas de virus vivos atenuados. La vacunación frente a hepatitis B puede ser recomendable antes del embarazo según el riesgo. Otras vacunas, como tétanos-difteria-pertussis, se programan antes o durante la gestación según protocolos.
Consejos prácticos previos a la concepción
- Deja de fumar o reduce al máximo los cigarrillos que fumas al día. No existe un número seguro durante el embarazo.
- No tomes alcohol ni drogas.
- Asegúrate de que la medicación que tomas es compatible con el embarazo.
- Infórmate de tu convenio laboral para conocer qué derechos tienes en caso de embarazo y valora riesgos del puesto.
- Mantén controladas las posibles dolencias crónicas que puedas tener.
- Cuida tu alimentación; procura mantener tu IMC entre 20 y 25.
- Haz ejercicio regular para mantener tu cuerpo ágil.
- Haz las revisiones de salud que te correspondan: ginecólogo, dentista, oftalmólogo, etc.
- Infórmate de las vacunas pendientes y valora con tu médico la posibilidad de ponerlas ya o demorarlas.
- Toma un suplemento vitamínico específico, al menos uno o dos meses antes de la concepción.
- Reduce el estrés. Es difícil, pero importante para afrontar las primeras semanas, que suelen ser exigentes.
- Acude a alguna charla preconcepcional. En tu Centro de Salud la matrona puede darte recomendaciones individualizadas, y en ocasiones hay charlas de primer trimestre con pautas aplicables desde antes de la concepción.
Dar el paso hacia la maternidad es más sereno cuando se ha planificado: una consulta preconcepcional permite detectar riesgos, ajustar tratamientos, completar vacunas, iniciar ácido fólico y yodo a tiempo, y alinear hábitos y expectativas con tu proyecto vital. Con esa base, el camino hacia el embarazo comienza en mejores condiciones para ti y tu bebé.