La importancia de la Inteligencia emocional en casa

familia feliz

No existe un manual para ser buen padre o buena madre, pero cuando te conviertes en madre empiezas el viaje de la exploración de cómo podrías llegar a ser la madre ideal, que es lo mismo que decidir y hacer todo lo que consideres adecuado para una buena crianza de tus hijos. La comunicación, la empatía, el cariño, el apoyo incondicional son algunos de los pilares fundamentales necesarios para ser padres que eduquen a sus hijos con Inteligencia emocional.

Los padres que educan con Inteligencia emocional tendrán mayor conocimiento sobre sus hijos, pero sobre todo sobre sí mismos, algo fundamental para poder observar y reconocer los sentimientos, pensamientos de uno y así mismo de los demás, para poder empatizar con las demás personas, y sobre todo, con los hijos: reconociendo las emociones.

Unos padres que cuidan su propio desarrollo personal y emocional podrá entender conceptos tan importantes como el amor, el cuidado, la preocupación, la seguridad, la comunicación asertiva, etc. y lo que es mejor… será capaz de transmitirlo a los hijos.

padres e hijos

Los niños aprenden a través de la imitación y lo que ven en casa será lo que interioricen en su personalidad para poder ser una persona adulta en el futuro de más o de menos éxito. El éxito no se consigue con los bienes materiales ni teniendo más dinero, el éxito se consigue apreciando las cosas que la vida nos ofrece cada mañana al despertar.

Cuando los padres desarrollan la Inteligencia emocional en casa, además de beneficiarse como padres, es un gran beneficio para el niño a largo plazo para su desarrollo evolutivo e integral.

La Inteligencia emocional en la educación de los hijos debe hacerse cada día, en la vida cotidiana, siendo sencillo y verdadero. Para ello hay que estar en contacto con los propios sentimientos y saber reconocerlos como por ejemplo entender por qué gritamos, por qué nos enfadamos, por qué reímos, etc. De esta manera tenemos que tener permiso para poder sentir, llorar, abrazar, pelear, reírnos, cometer errores, escuchar a los demás y a nosotros mismos, perdonar, pedir perdón, hablar de los sentimientos, amar, comprender… evolucionar.


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