La importancia del autocuidado cuando eres madre

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Es posible que siendo madre te sientas egoísta cada vez que piensas en ti misma, pero es necesario que lo hagas si realmente quieres ser una mejor madre, una mejor esposa y una buena amiga. Quizá hayas sentido que la maternidad tiene las aguas turbias o que te sientes en un mundo desesperado intentando estar a la altura de las expectativas de las sociedad, de tu familia y de tus expectativas propias.

Cuando esto ocurre, llegará un día que te mirarás al espejo y te preguntarás quién es esa persona que te está devolviendo la mirada. ¿Dónde está la mujer que fuiste y que eres? ¿Dónde se ha escondido? Te das cuenta que no sabes qué te ha pasado, ni tampoco sabes dónde está esa mujer que fuiste una vez. Pero esa mujer sigue contigo, se ha dormido… y es hora de volver a despertarla. 

 

¿Te pones en el último puesto de la lista?

Las madres (todas y cada una de nosotras), tenemos la tendencia de ponernos en el último puesto de la lista, parece que eso es lo que hacen las madres buenas, ¿verdad? De eso nada. No es necesario que te dejes de comprar ropa -que necesitas- porque tus hijos necesitan 3 pares de zapatos, quizá con 2 pareces de zapatos es suficiente para ellos y tú puedes tener la ropa que necesitas.

Es probable que no tengas tiempo para ir al gimnasio porque no quieres perder tiempo de estar con tus hijos, pero, ¿por qué no puedes estar en forma? Haz deporte con tus hijos o cuando estén en las extraescolares. ¿Alguna vez has tenido que cenar de pie porque priorizaste la cena de tus hijos antes que la tuya? Mal hecho, la cena es un momento de todos no solo de tus hijos.

¿No tienes tiempo de lavarte el pelo porque tienes tu agenda llena de actividades para tus hijos? ¿Dónde queda tu prioridad? No digo que te olvides de tus hijos ni tampoco que utilices todo el tiempo para ti, pero sí que priorices algún momento en el día para volver a ser tú, para cuidarte, para poder ser mejor madre y tener mayor bienestar emocional. ¿Suena bien? ¡Hazlo realidad!

estrés en madres solteras

Quieres hacerlo todo

Muchas madres tienen la tendencia de querer controlarlo todo, de tener todo bajo control porque piensan que de ese modo todo estará bien. Uno de los motivos por el que las madres quieren tenerlo todo bajo control, porque quieren a sus hijos enormemente, más que a ellas mismas… y es normal, bastante natural. Además, los medios de comunicación nos bombardean par que las madres sean perfectas. Parece que las mujeres deben aprender a inclinarse una y otra vez, pero, ¿qué ocurre si de tanto inclinarte te caes?  

¿Qué pasa si te inclinas hasta el punto de caer?

Si te caes, te sentirás mal, pensarás que tu vida es un asco y llorarás, llorarás mucho. Lo habrás hecho por tus hijos, por tu familia… pensarás en otras obligaciones y no pensarás en ti. Hasta que te caigas y sientas el dolor de estar derrumbada. Tu cuerpo estará en un mundo diferente al de tu mente, porque tu mente simplemente dejó de pensar hace mucho. 

Para no caer debes caminar con tu pareja como equipo, pero también como pareja. Si no estás bien emocionalmente tu familia puede romperse, tu trabajo puede quebrarse, la pasión puede perderse… te sentirás que te ahogas, tu salud empezará a deteriorarse e incluso puede que comiences a cuestionar tu propósito diario en la vida.

Después de pasarte algunos años funcionando sin pensar en un mundo fantasma, debes saber que estarás destinada a perder. El estrés adicional que pones en tu vida no te beneficiará, ni tampoco a tu familia. Si realmente quieres ser buena madre, buena esposa, buena amiga y también buena persona… entonces tú debes ser tu prioridad. Necesitas volver a conectar con lo que eres y con lo que quieres ser. Apunta en un papel qué quiere conseguir, cómo quieres verte en un mes… y empieza a cambiar cosas en tu vida hasta conseguirlo.

La voz de las madres es fuente de apoyo emocional, pero no solo eso

Ponte en primer lugar

Sí, ponte en primer lugar y tanto tú como tu familia seréis más felices. Una vez que te das cuenta de que hay un problema, tú eres la única persona que puedes arreglarlo. Entonces, esto es lo que debes hacer exactamente. Busca una meta en primer lugar, y sí… puedes poner en primer lugar a tu familia y a tus hijos, pero tú no te tendrás que poner debajo de ellos, sino al lado.

Tus hijos pueden ser igual de felices haciendo una actividad contigo en lugar de tres… puedes establecer límites de tiempo para tu trabajo, puedes desconectar del teléfono cuando te sientas saturada… pon límites. Encuentra un trabajo que encaje mejor con tu vida, aunque ganes menos y ajustes más. Conecta con tu pareja y tener noches y momentos íntimos donde no solo seáis padres, sino que también seáis pareja y amantes.

Comienza a priorizar un momento en el día para que comáis todos juntos en familia, ya sea en la comida o en la cena… para trabajar las conversaciones ininterrumpidas, sin tele… ni teléfonos. Realiza viajes en familia… comprométete contigo y con tu familia, haced cosas juntos dos o tres veces por semana y pronto será rutina y además, podrás encontrar tiempo para ti. Dormir siestas los domingos por la tarde sin remordimiento… El objetivo es que cuando pases tiempo con tu familia estés presente, que lo disfrutes… y ellos lo disfrutarán también.

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Tu felicidad es muy importante

Te mereces toda la felicidad del mundo solo por lo luchadora que eres. Si no tienes un sistema de apoyo -pareja o familiares- es posible que pienses que estos cambios son imposibles. La realidad es que serán más difíciles, pero no tienen que ser imposibles.

Puedes hablar con amigos/as, vecinos o familiares  que se encuentran en la misma situación que tú. Podéis turnaros para cuidar a los niños, puedes cocinar un poco más por las noches para que no tengas que cocinar tanto durante el día, puedes quedar con amigos mientras estás con tus hijos… piensa en cómo conseguirlo, y después, hazlo.


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