La importancia del gateo: todo son ventajas

Gateo

Me resisto a pensar que sea necesario enseñar a los niños a realizar determinadas funciones como comer o caminar, a eso uno aprende solo… por imitación, si queréis, pero todo llega a su debido tiempo, y si queremos respetar los ritmos de crecimiento de nuestros bebés, más nos vale tener paciencia, y admirar las habilidades que poco a poco adquieren. Imagina que no insistieras en levantar al peque de 11 meses estirando suavemente de las manitas, instándole a dar sus primeros pasos, que no le pusieras amorosamente la cuchara de puré en la boca, que no balbucearas palabras incomprensibles delante de su carita (obviamente, hacemos esto como un juego, aunque también porque a veces nos entra la prisa por que aprendan); ¿qué pasaría?

Pues que acabarían andando, comiendo y hablando, así sin más, porque están rodeados de personas que ya lo hacen, y quieren ser como ellas; en el transcurso, además pueden divertirse experimentando. Os comento esto porque aunque quiero pensar que es verdad que hay bebés que andan sin haber gateado, cuando veas que el tuyo se arrastra apoyando manos y rodillas como si fuera un gatito… lo tendrás que dejar, no sólo porque el gateo aporta beneficios, sino porque de esta forma, cuando se incorpore su motricidad será más madura y estará más preparado para andar.

Sí al gateo.

Si lo impides, interfieres en las capacidades que el bebé está adquiriendo, no es bueno que ‘nos saltemos pasos’; no tienes más que pensar en que se fortalecen los músculos y articulaciones, facilitando la posición recta de la columna para cuando camine, pero además:

  • Ayuda a enfocar la mirada, cuando la bajan para poner bien su rodilla o manita.
  • Se desarrolla la coordinación cerebral entre el ojo y la mano.
  • Es beneficioso para el equilibrio, porque debe mover a la vez torso y cabeza que están en distintos planos.
  • Desarrollan el patrón cruzado: mano izquierda con pierna derecha, y al revés.
  • Apoya la lateralización del cerebro, años después.
  • Las cualidades táctiles, olfativas y oculares se potencian.

La importancia del gateo: todo son ventajas

Siempre con seguridad.

Cuando mi hijo mayor era un bebé leí que para entender los riesgos que entraña una casa pensada inicialmente por y para adultos, nos debíamos dar una vueltecita a gatas por todas las estancias. Así descubriríamos que hay enchufes a la altura de las manitas, veríamos el cesto de costura con agujas y tijeras a la vista, y nos daríamos cuenta de que la parte superior de la escalera necesita una barandilla.

En general deberás vigilar los enchufes y cambiar la ubicación de los cables que van sobre el rodapiés, intenta también que el suelo esté limpio – pero sin agobiarse por si un día hay polvo -, recoge todos los objetos pequeños que hay diseminados (podrían y guarda los grandes que sirven para decorar (un enorme jarrón en un rincón no es buena idea).

No ha sido siempre así.

Según una investigación realizada por el antropólogo David Tracer hace 12 años, el gateo es poco más que un invento moderno; la palabra invento está en realidad mal expresada: es una modificación de la respuesta adaptativa, que surge cuando empezamos a vivir en casas resguardadas de algunos riesgos exteriores. Tracer observó que en la sociedad de los au (cazadores recolectores de Papua Nueva Guinea), o en Bangladesh, los bebés se saltan el ‘trámite’ de gateo: en el primer caso porque son llevados hasta los 12 meses en portabebés mientras los adultos se desplazan, en el segundo porque los patógenos del suelo o los depredadores suponen serios peligros para criaturas tan pequeñas.

Es realmente curioso este descubrimiento, que incluye también otros pueblos que llevan en brazos a los bebés

Por cierto que a esos niños que pasan de los brazos o de ser porteados a espaldas, al suelo, no les pasa nada, pero sus padres o abuelos tampoco interfieren en el crecimiento: la cultura y la forma de vida marcan el modo en el que se hacen las cosas. Yo por ejemplo también he porteado, más con la pequeña que iba casi siempre colgada, y sin embargo los dos han gateado entre los 10 y los 14 meses, edad en la que dieron sus primeros pasitos, y ahora acabo de caer en la cuenta de que es lo único en lo que se parecen: el momento en el que anduvieron.

Ahora ya sabes que no hay nada de malo en que un bebé gatee, al contrario… es una excelente forma de descubrir el mundo.


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El bebé

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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