La leche de vaca en el bebé

La alimentación, es una de las grandes preocupaciones de los papás y mamás cuando su hijo todavía es un bebé.

La información que se nos da hoy en día, la cual es totalmente cierta, es que lo mejor es la leche materna y que el bebé comienza a comer de todo a partir del año, siempre claro está progresivamente.

Si el bebé es lactante, hay muchos padres que dudan qué clase de leche es la adecuada para él. Si la lactancia materna no es posible, siempre hay que escoger la leche de fórmula, pues está preparada para ello. Esta leche es originaria de la vaca, pero mucho más rebajada de proteínas. Nunca hay que dar al bebé leche de vaca fresca, pues es todavía intolerante por su alto contenido proteínico que lo único que haría sería causarle un grave daño a su organismo.

Yogures, leche entera, en polvo, con calcio… siempre se ha de dar, cuando el bebé esté preparado para ello, aproximadamente hasta el primer año de edad no lo estará.

La diferencia de proteínas entre la leche materna y la de vaca es muy elevada. Cada 100 g. de leche de vaca, posee 4 o 7 g. de proteínas, mientras que en la materna lo es de 1,5 g.

Esta diferencia, nos puede llegar a hacer pensar que la leche de vaca es más nutritiva, pero es todo lo contrario, pues la materna, está totalmente equilibrada para nutrir al bebé en la medida justa de su tolerancia en el organismo, eso es solo lo que necesita para desarrollarse adecuadamente. Si le administramos más proteínas de las necesarias, podría enfermar y tener serias consecuencias.


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