La maternidad en profesiones especiales

Entendemos como profesiones especiales aquellas que se salen de la normalidad. Músicos, escritores, fotógrafos, artistas en general y en realidad todo aquel que tenga una profesión que sea poco comprendida. Gente que tenga una profesión que requiera un especial compromiso e implicación, como políticos, representantes o empresarios.

Todo este tipo de profesiones, son ejercidas por personas, que en algún momento de su vida, quieren ser padres. Y tienen que enfrentar la dificultad de conciliar su profesión con el cambio tan drástico que es serlo.

Cualquier profesión puede ser una profesión especial

No sólo los músicos, actores o cantantes pueden tener la exclusiva de la dificultad de conciliación familiar. Los representantes comerciales y los transportistas internacionales, también pasan mucho tiempo fuera de casa. Son largas temporadas que son difíciles de soportar para una familia.

Son profesiones que no son muy comprendidas por la pareja, e incluso por los hijos. Ellos se preguntan porqué papá o mamá no están para leerles un cuento o para arroparles. Sin embargo, nadie piensa si un camionero se plantea ser o no padre o madre por su profesión. Da por hecho que algún día lo será y que no tiene porqué cambiar de trabajo. No se piensa en la dificultad de conciliación, porque es un trabajo que está culturalmente más normalizado.

¿Por qué se lo plantea entonces un artista?

Hay determinadas profesiones en las que tienes que sopesarlo mucho. Sobre todo si son profesiones en las que se depende de la imagen. En una profesión en la que se depende del público te expones a críticas y juicios que ejercen una presión añadida al estrés propio de plantearse ser padres o no.

La hija de Beyoncé ha sido duramente criticada por su físico.

Te planteas no sólo los juicios que harán sobre ti, sobre todo si eres la madre. Además de los juicios obsoletos y sexistas que puedes tener que soportar tú, sientes miedo de los que tenga que soportar tu bebé.

Llegará el punto en que tendrás que plantearte si merece la pena ese cambio. Pero lo más probable es que te des cuenta, que no solo merece la pena, además, las cosas no tienen porque cambiar tanto. Todo es cuestión de adaptarse.

Hacer gradual el cambio

Esta es una de las opciones que se tienen a la hora de solucionar este conflicto. Consiste en hacer balance de las necesidades que tendrás cuando llegue el bebé e ir poco a poco haciendo cambios.

Si el problema de tu trabajo es que pasas mucho tiempo viajando, revisa si existe la opción de que tu bebé pueda acompañarte. Si no existe esa posibilidad, tendrás que adaptar tu trabajo y organizarte para pasar más tiempo en casa. Es necesario que valores bien todas las posibilidades para que tu bebé esté bien atendido, contigo o con quien tú estimes oportuno. No hay una forma correcta o incorrecta, cada caso es único y personal.

Un medio de protección usado en los medios de comunicación es el pixelado de los rostros de los menores.

En caso de que el problema sea que temes que tu bebé sea constantemente juzgado. Prepara el terreno, trata de proteger su privacidad y su intimidad. Tú puedes ser un personaje público, pero tu hijo es menor, tú decides dónde está el límite. Y en cualquier caso, no hagas caso a las críticas. Nadie está en tus zapatos, ni sabe los lodos que pisan.

Recuerda porqué elegiste tu profesión

La mayoría de las profesiones especiales se escogen por vocación. La satisfacción de ejercerla, es un extra añadido a tu sueldo. Son profesiones muy duras, pero si no fuesen exactamente lo que quieres hacer, no lo seguirías haciendo.

Nadie elige realmente una profesión especial, normalmente, la vida le lleva hasta ella. A veces porque desde un principio te guió tu vocación. Otras, le diste vueltas hasta que te diste de bruces contra ella.

El caso es que son profesiones que definen absolutamente tu forma de vida. Te llevan a una rutina o falta absoluta de ella que te distingue de los demás. Pero la maternidad, como proceso natural de la vida, debe estar también presente en esa definición. No se trata de abandonar tu vida, se trata de adaptarla para poder compartirla.


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