La nutrición después del parto

El haber tenido a un bebé en el vientre después de nueve meses, experimenta cambios en el cuerpo de una mujer. Este ser que se ha desarrollado dentro del organismo, ha ido absorbiendo vitaminas, minerales… se ha ido nutriendo de lo que en él había y de lo que se ha ido suministrando.

Al terminar la gestación, cuando el bebé ya ha nacido, el organismo se ha de recuperar y comenzar una dieta distinta a la que tenía, ya que ahora se ha de alimentar al bebé, pero fuera de este, a través de la leche materna, llega entonces la meta de garantizar la calidad y cantidad de otra forma de alimentación.

La dieta de una mujer que le da lactancia a su hijo, se debe aumentar en ingesta de calorías, alrededor de 300 calorías más de lo habitual, es decir, de una dieta normal, además de 70 u 80 gramos de proteínas.

El mineral que más absorbe el bebé es el calcio, algo que la madre debe estar al tanto de aportar con el consumo de productos ricos en este mineral. El consumo es alrededor de 4 o 5 productos al día (leche, yogurt, mantequilla, queso). A parte de ello, las frutas y verduras son primordiales para la buena nutrición, por ello, tampoco han de faltar en la dieta.

Pescado, aceite de oliva, huevos, frutos secos… son los ideales para aportar ácidos grasos y vitaminas para que la lactancia ofrezca una buena calidad.

La ingesta de líquidos, igualmente es esencial, pues ayuda a los efectos antioxidantes y diuréticos, además de la producción de leche. Unos 8 vasos al día de cualquier líquido (zumos naturales, agua) son necesarios para ello.


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