La papilla del bebé

Para todo padre, las primeras comidas del niño incluyen todo un ritual. Sin embargo, las primeras preparaciones suelen conllevar un sinnúmero de interrogantes, acerca de la cantidad y calidad de alimentos.

A continuación se proveerá de una guía de opciones, pero se recuerda que lo indicado es consultar previamente con el médico pediatra.

Opción ligera: la opción liviana consiste en preparar una simple papilla de verduras de diversos colores, evitando utilizar aceite o manteca. Para lograr una papilla bien untuosa se puede utilizar agua caliente o leche.

Opción multicolor: hervir papa, zapallo, zapallito verde y zanahorias. Procesar todo con sal y aceite. Esta opción se recomienda a partir de los 6 – 7  meses.

Opción carne: a cualquiera de las papillas anteriores, agregarle pequeños trocitos de carnes rojas. En un primer instante, las cantidades deben ser mínimas, hasta que el niño se acostumbre al nuevo sabor.

Opción aves: seleccionar solamente la pechuga del pollo, sin piel. Procesar con zapallos o zanahorias, que son las verduras que mayor sabor le aporta al ave.

Estos menús  se podrán ir diversificando a medida que el niño crezca.

Lo importante es siempre comenzar con alimentos ligeros y sanos, de fácil digestión. El tamaño y la textura de los bocados son muy importantes, por lo que se recomienda apelar al procesado mecánico de los alimentos.

Los alimentos deben estar previamente seleccionados, para evitar la mala calidad de los mismos y adecuadamente higienizados. El tiempo de cocción es fundamental en un buen resultado.

Fuente: el embarazo


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