La piel del bebé

La piel de un bebé es mucho más frágil y delicada que la de un adulto. Durante las primeras semanas, los bebés tienen muy baja resistencia a las infecciones, por lo que la posibilidad de irritación e infección cutánea es mayor. Hemos proteger notablemente la piel de nuestro bebé, pues es un órgano primordial que tiene la función de protegerlo ante estas infecciones.

El exceso de humedad es uno de los factores que más influye en la aparición de la dermatitis en el culito, por eso, hay que mantenerla seca para prevenirla. Un buen pañal es el mejor recurso para ello.

La zona de la piel que cubre el pañal es la que más sufre las reacciones inflamatorias, generalmente todos los bebés padecen estos efectos durante el período que no controlan los esfínteres. En los bebés recién nacidos es la causa principal de las irritaciones.

La limpieza ha de ser suave y eficaz. Se debe retirar la suciedad sin producir abrasiones o resecar la piel, posteriormente se le aplica una crema  o bálsamo  protector.

En el baño se aconsejan los jabones sintéticos, pues no producen tanta irritación y para el culito una diferente a la del resto del cuerpo.

Los genitales (especialmente los de las niñas) hay que limpiarlos meticulosamente. La vulva ha de limpiarse de delante hacia atrás para no arrastrar microorganismos al ano.

El pañal se cambia con frecuencia y siempre que el bebé haya hecho deposiciones. La limpieza es conveniente hacerla con toallitas húmedas especiales para las pieles sensibles.

Fuente: bebes y mas


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