
Según se afirma en los EEUU, la vacunación de varicela en la infancia no aumenta su incidencia en la edad adulta. Y, ¿a qué viene esto? Pues a que, según el Ministerio de Sanidad de España, es al contrario, motivo por el cual se retiró la vacuna de la varicela en determinados momentos —y nos dejó a muchos con la vacunación de nuestros hijos a medias, dicho sea de paso, después de habernos gastado una buena cantidad de dinero—. En este sentido, un estudio norteamericano de base poblacional publicado en Pediatrics y dirigido en el Kaiser Permanente del Norte de California (KPNC), demostró que la vacunación masiva en la infancia no provoca más incidencia del virus en la edad adulta y, además, reduce ingresos hospitalarios de forma sostenida.
Sanidad alega que, aunque la vacunación de los niños ha demostrado una elevada eficacia en la población infantil y adolescente, creen que no asegura la inmunidad total en la edad adulta, cuando la enfermedad se vuelve mucho más complicada y virulenta. La Red Española de Atención Primaria ha apoyado estas tesis. Para ello aduce que la enfermedad suele cursar de forma benigna en los niños y que el contagio en estos casos confiere una inmunización muy superior a la vacuna. Además, los partidarios de la inmunización más tardía recuerdan que países de nuestro entorno como Bélgica, Francia, Dinamarca, Holanda o Islandia no recomiendan la vacunación de la varicela a ninguna edad, salvo grupos de riesgo.
Tras más de una década de uso amplio, en Estados Unidos se ha constatado una reducción muy importante de la incidencia y de las hospitalizaciones. Y lo ha hecho sin evidencia de un desplazamiento de casos a edades mayores cuando las coberturas vacunales se mantienen altas.
“En todo este tiempo la enfermedad prácticamente se ha erradicado y, sin embargo, no se ha observado un incremento de contagios en la población adulta, ni de varicela ni de herpes zóster en Estados Unidos”, apunta el coordinador del comité de vacunas de la Asociación Española de Pediatría, David Moreno.
¿Qué recomienda la OMS?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que, aunque no es un problema prioritario de salud en todos los contextos, si la vacuna es inocua y eficaz, la vacunación masiva puede considerarse una estrategia idónea para reducir la carga de enfermedad. Aun así, explica que se necesita más información sobre la duración de la protección y su comportamiento en la edad adulta para posicionarse de forma definitiva a favor de la inmunización universal en todos los países. Lo llamativo en España fue que no siempre se pudo conseguir la vacuna —que ni era obligatoria ni gratuita—, lo que generó inequidades.
“La probabilidad de que todos los niños contraigan la varicela, unida a una estructura socioeconómica que supone unos costos indirectos elevados para cada caso, hace que la varicela sea relativamente importante en los países industrializados de clima templado. Se estima que en dichas zonas la vacunación infantil sistemática contra esta enfermedad es eficaz en función de los costos”, asegura en un comunicado la OMS.
La OMS no recomienda por el momento la inclusión de la vacunación contra la varicela en los programas de inmunización sistemática de los países en desarrollo con otras prioridades sanitarias. En cambio, sí contempla que los padres que deseen vacunar a sus hijos puedan hacerlo cuando la vacuna esté disponible, especialmente si forman parte de colectivos vulnerables o conviven con personas de riesgo.
- La mayoría de los países en desarrollo tienen otras enfermedades prevenibles mediante vacunas que producen una morbilidad y mortalidad considerablemente mayores, por lo que la introducción sistemática de la vacuna contra la varicela no es prioritaria.
- Se puede plantear la inmunización infantil sistemática contra la varicela en países donde la enfermedad sea un problema de salud pública y socioeconómico importante, la vacuna sea asequible y se pueda alcanzar una cobertura elevada (85%-90%) y sostenida. Con coberturas menores existe riesgo de modificar la epidemiología y aumentar los casos graves en niños mayores y adultos.
- Además, se puede ofrecer la vacuna a adolescentes y adultos sin antecedentes de varicela, especialmente a quienes tienen mayor riesgo de contraer o propagar la infección. Este uso no cambia la exposición infantil al virus varicela-zóster.

Evidencia acumulada sobre su impacto en la edad adulta
Los sistemas de vigilancia de países con programas universales señalan que, tras la introducción de la vacuna en la infancia, la incidencia de varicela desciende en todos los grupos de edad, incluida la población adolescente. Los descensos más marcados se observan cuando la cobertura supera umbrales altos y se mantiene en el tiempo.
Además, la carga hospitalaria asociada a varicela y a sus complicaciones se reduce notablemente, evitando neumonías, sobreinfecciones bacterianas y encefalitis. Esta caída se ha visto reforzada por el paso de una dosis a dos dosis, estrategia que disminuye los brotes y la varicela en vacunados (breakthrough).
España, con la introducción progresiva y posterior expansión de la vacunación en la infancia, ha observado una reducción superior al 80% en la incidencia en los territorios con adopción amplia y temprana, con evidencia de protección indirecta en no vacunados. Este patrón respalda que la inmunización infantil reduce la circulación del virus y protege a personas vulnerables (pacientes oncológicos, trasplantados o inmunodeprimidos).
La clave para no desplazar la enfermedad hacia edades mayores no es otra que la cobertura sostenida. Cuando esta se mantiene alta, el riesgo de aumento de casos en adultos no se materializa. En cambio, coberturas bajas o irregulares sí pueden retrasar la edad de infección entre no vacunados y aumentar complicaciones.

Efectividad, pauta y coberturas a mantener
Con una pauta de 2 dosis en la infancia (primera alrededor del segundo año de vida y una segunda en la etapa preescolar), la efectividad frente a formas moderadas y graves es muy alta y la protección frente a cualquier forma clínica mejora de manera significativa frente al esquema de una sola dosis.
Las recomendaciones vigentes de sociedades científicas pediátricas en España señalan administrar 2 dosis a todos los niños, con posibilidad de utilizar la vacuna combinada tetravírica (SRPV) para la segunda dosis. Además, se recomienda vacunación de rescate con 2 dosis a niños, adolescentes y adultos susceptibles que no hayan pasado la infección.
La varicela puede aparecer en personas vacunadas como varicela modificada, habitualmente leve y con pocas lesiones. Este fenómeno se reduce considerablemente con el esquema de 2 dosis. También puede emplearse la profilaxis posexposición vacunando en los 3–5 días tras el contacto, medida que previene o atenúa la enfermedad.
Para evitar brotes y limitar la circulación del virus, es esencial sostener coberturas por encima de los umbrales que garantizan inmunidad de grupo. Las administraciones deben reforzar el registro nominal de vacunas y la captura de oportunidades en atención primaria y salud escolar.

Seguridad, contraindicaciones y consideraciones clínicas
La vacuna de varicela (virus vivos atenuados) es segura y bien tolerada. Las reacciones más frecuentes son dolor local, enrojecimiento o erupción leve cerca del punto de inyección y fiebre de bajo grado. En raras ocasiones se observa un exantema generalizado leve.
Contraindicaciones: embarazo, inmunodeficiencias graves y alergia severa a componentes de la vacuna. Precauciones: tratamiento con salicilatos, uso reciente de hemoderivados o coexistencia de enfermedades agudas moderadas o graves (en las leves se puede vacunar).
Si tras la vacunación aparece un pequeño exantema, puede existir una baja probabilidad de transmisión del virus vacunal; se recomienda evitar contacto estrecho con lactantes o inmunodeprimidos hasta la resolución. A largo plazo, la aparición de herpes zóster tras la vacuna es menos frecuente que después de la infección natural y suele cursar de forma más leve.
Ante signos de reacción alérgica grave (ronchas, dificultad respiratoria, edema facial o de garganta, mareo intenso) debe buscarse atención urgente. Las sospechas de eventos adversos se deben notificar a los sistemas de farmacovigilancia correspondientes.

Impacto socioeconómico y salud pública
Más allá de la clínica, la vacunación reduce costes directos (consultas, tratamientos, hospitalizaciones) y costes indirectos (bajas laborales de cuidadores). En contextos de clima templado y alta asistencia a centros infantiles, la estrategia universal es eficiente cuando se alcanza y mantiene la cobertura elevada.
La menor circulación del virus ofrece protección indirecta a personas que no pueden vacunarse y a pacientes de alto riesgo. Mantener una vigilancia epidemiológica activa permite ajustar políticas, detectar repuntes y evaluar posibles cambios en la epidemiología del herpes zóster, que no han mostrado incrementos atribuibles claros a la vacunación infantil en los escenarios con cobertura alta y estable.

Respuestas rápidas para familias
¿Se puede vacunar con un resfriado leve? Sí, siempre que no haya fiebre alta ni afectación general importante. En caso de duda, el profesional valorará cada situación.
¿Y si no recuerdo si mi hijo pasó la varicela? Se puede revisar su historia o solicitar serología. Si no hay constancia de inmunidad, se completa la pauta de 2 dosis.
¿Puede aparecer culebrilla tras la vacuna? Es posible pero menos frecuente y más leve que tras la infección natural. Hoy existen vacunas específicas frente al zóster en adultos que reducen su riesgo.
¿Qué hacer si ha habido un contacto estrecho? La vacunación en los 3–5 días posteriores puede evitar o mitigar la enfermedad. En convivientes de alto riesgo, las autoridades pueden valorar otras medidas.

La experiencia acumulada en distintos países y la realidad observada en España apuntan al mismo lugar: con coberturas elevadas y sostenidas, la vacunación infantil frente a la varicela reduce drásticamente la incidencia y las complicaciones sin evidenciar un aumento de casos en adultos. Sumar dos dosis, reforzar la vigilancia y facilitar el acceso equitativo permiten proteger a toda la comunidad y especialmente a quienes más lo necesitan.