¿Por qué la lactancia materna protege frente a la obesidad infantil?

lactancia materna-obesidad infantil

Aunque el año pasado un estudio sembraba dudas sobre el efecto protector frente a la obesidad de la lactancia materna, nosotras queremos explicarte porqué la leche de la madre puede contribuir a evitar el sobrepeso y otras enfermedades no transmisibles. Bien es sabido que el amamantamiento es un acto instintivo de amor, que además de proporcionar alimento ofrece afecto o protección, ¿qué hay de cierto en la afirmación acerca de que protege frente a la obesidad?

Revisando información me he encontrado con varias evidencias, aunque existe consenso sobre la gran cantidad de factores que van a intervenir en el desarrollo del sobrepeso, pero en cualquier caso, la leche de mamá tiene muchísimos beneficios, e intentaré explicarte cuáles son los mecanismos que los posibilitan. Una revisión sistemática llamada “Lactancia materna como prevención del sobrepeso y la obesidad en el niño y el adolescente”, y llevada a cabo por investigadores españoles; señala que este efecto protector está en discusión desde hace 30 años, y apunta a un menor grado de adiposidad abdominal, y menor circunferencia de la cintura en los niños que han sido amamantados. Pero sobre todo se relaciona con una incidencia más pequeña de síndrome metabólico.

Es esto último lo que nos lleva a la disminución del riesgo de obesidad, pues están relacionados. Y tiene sentido pues los componentes de la leche materna se metabolizan mejor al ser biodisponibles, ya que se trata la leche específica para nuestra especie (y esto es algo que en ocasiones olvidamos). A su vez, la leche humana constituye la ‘alimentación óptima’ durante los seis primeros meses de vida, en los que se debe proporcionar de forma exclusiva; aunque sigue siendo muy nutritiva y saludable cuando los bebés crecen, complementando la alimentación sólida.

Lactancia Materna: muchos beneficios y casi ningún inconveniente.

Partimos de la base de que se desee amamantar, y del convencimiento de que cualquier dificultad se puede superar con un buen asesoramiento, incluyendo la compatibilidad de lactancia materna con incorporación al trabajo (¿recordáis el plan que nos proponía Nati?). Por lo demás, incluso la mastitis es solucionable, y otros problemas menores tenderán a mejorar gracias al mantenimiento de una buena postura desde el principio.

Nuestra leche contiene anticuerpos que protegen de enfermedades comunes, y a nivel mundial evita la diarrea y la neumonía (principales causas de morbilidad infantil). También para la madre tiene muchos beneficios, desde mayor facilidad para perder peso tras el parto, hasta una incidencia directa en el sistema cardiovascular.

Al considerar las recomendaciones sobre lactancia materna, conviene recordar también el inicio durante la primera hora de vida, para que la criatura empiece a beneficiarse del calostro cuanto antes, pero también porque si no ocurre así, es más difícil establecer la práctica. Una de las más sorprendentes propiedades atribuidas a la leche de mamá es que se adapta a las necesidades del bebé en cada momento de su desarrollo.

lactancia materna-obesidad infantil2

¿Por qué la lactancia materna protege frente a la obesidad infantil?

Como hemos comentado, es complicado establecer una relación causal, incluso con los estudios en la mano, pero para empezar deberíamos tener en cuenta que amamantamos a nuestros bebés no solo para alimentarles, sino porque ellos tienen necesidades afectivas, por lo que existe un componente emocional muy importante. Ello explica que los bebés que reciben otros alimentos cuando están enfadados o nerviosos (aunque no tengan hambre), relacionen el placer (por la liberación de endorfinas) con la comida, y la tendencia es peligrosa si se establece. En cambio al mamar, es distinto pues la succión para obtener alimento difiere de aquella que solo reclama amor.

Además, las afirmaciones en el sentido de que la lactancia natural podría prevenir el sobrepeso, tienen en cuenta una hormona que contiene la leche materna: se llama leptina y no existe en la leche de fórmula. Es capaz de incidir en el apetito y gasto energético en función de las reservas de grasa que posee el organismo del bebé; y también podría influir en cómo se acumularán las grasas en el futuro.

En cualquier caso, queda claro que la leche materna otorga ventajas respecto a la de fórmula, y lo hace tanto a nivel individual como de salud pública. Sin lugar a dudas, y dejando de lado tantísimas situaciones particulares que se viven a diario, es la mejor opción.


Categorías

El bebé, Varios

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *