Las alergias primaverales infantiles

Recientemente hemos dado la bienvenida a la primavera y con ello, a las temidas alergias primaverales. Un alto porcentaje de la población es sensible al polen y a otras sustancias que se dan en esta época del año, incluyendo a muchos niños. De hecho, las personas que son alérgicas suelen desarrollar esta afección en la infancia, que por otra parte tiene un alto componente genético.

En muchos casos, es difícil apreciar que el niño está pasando por un episodio de alergia estacional, ya que los síntomas son muy similares a los de un resfriado común. Por lo general, la alergia estacional produce enrojecimiento en los ojos, tos seca o rinitis (estornudos, congestión, o mucosidad entre otros síntomas. La diferencia es que estos síntomas cuando están producidos por un resfriado, desaparecen en pocos días y en el caso de la alergia no sucede igual.

Qué es la alergia primaveral y cómo se produce

La alergia es una reacción que produce el organismo cuando detecta una sustancia que puede ser nociva. El sistema inmunitario es el encargado de proteger al organismo frente a bacterias, virus y otras infecciones. En el caso de las sustancias primaverales, lo que sucede es que se origina una sensibilidad extrema en la persona alérgica frente a dichas sustancias, como el polen o las gramíneas.

Durante la primavera se produce el fenómeno llamado polinización, que es un proceso natural por el cual el polen se transporta de unas plantas a otras. Para que el polen pueda llegar a su destino, necesita de los agentes polinizadores como el viento o las abejas. De esta forma, se producirá la germinación de las plantas, ya que el polen es una sustancia que producen las plantas con flor masculina.

Las alergias primaverales infantiles

Son muchas las plantas que diseminan el polen al llegar la primavera, como el olivo, el plátano o el roble entre muchas otras.

El polen de las gramíneas es uno de los que más alergias producen a nivel mundial, ya que conforman una gran familia con más de 12.000 especies. Dentro de la familia de las gramíneas se encuentran algunas tan comunes como muchos de los cereales que más se utilizan para el consumo humano, además de utilizarse para la alimentación de los animales de consumo como el trigo, el centeno, la cebada o la avena, por ejemplo.

Pero además, muchas de las malas hierbas que crecen de forma natural y descontrolada a nivel mundial, forman parte de la familia de las gramíneas. Por este motivo, se estima que en España 1 de cada 4 niños es sensible a esta sustancia.

Por otra parte, en el sur de España la alergia más frecuente es la del polen de olivo, ya que el cultivo de esta planta se extiende a lo largo y ancho de toda la región.

Síntomas de las alergias primaverales

Los síntomas más comunes de las alergias al polen y las gramíneas son:

  • Enrojecimiento en los ojos, picor y lagrimeo
  • Congestión nasal
  • Estornudos
  • Secreción nasal

En algunos casos, los síntomas de las alergias primaverales pueden agravarse y puede ocasionar dificultad para respirar, accesos de tos o pitos en los pulmones. Incluso, muchos niños que padecen de alergia estacional suelen presentar enfermedades asociadas como asma, diversos problemas cutáneos, rinitis e incluso conjuntivitis.

Tratamiento y medidas preventivas

Existen diferentes tratamientos para las alergias estacionales como vacunas o medicamentos antihistamínicos. Pero es fundamental que acudas al médico con tu hijo para que se puedan realizar las pruebas pertinentes. Estos medicamentos no están recomendados para los niños menores de 5 años y siempre que se consuma cualquier fármaco, debe ser bajo prescripción médica.

Pero además del tratamiento médico, si tu hijo o hija padece de alergia estacional, es conveniente que tomes algunas medidas de prevención:

  • En los días más calurosos y con viento, evita realizar salidas al campo o a zonas de mucha naturaleza
  • Evita tender la ropa al aire libre para que se seque, ya que las partículas de polen podrían asentarse en las fibras de las prendas que va a utilizar el pequeño
  • Mantén las ventanas cerradas, especialmente hacia el final de la tarde y la noche ya que es cuando se da la mayor concentración de polen

Por otra parte, siempre puedes consultar los niveles de polen en tu ciudad a través de diversas aplicaciones y páginas web. Así podrás llevar contigo todo tipo de protecciones como mascarillas, gafas de sol, inhaladores o aquello que el niño pueda necesitar.


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