Las niñas también pueden jugar a ser heroínas

Las protagonistas de historias pertenecen al sexo femenino y son guerreras que luchan, mujeres que construyen, investigan…

La figura de la niña en la sociedad pese a haber adquirido mejor posicionamiento sigue distando de la del niño en varios puntos, signo permanente cuando crece. Los padres y educadores deben promover valores de igualdad donde la niña sea lo que guste. La menor no debe infravalorarse, sino adjudicarle el inmenso poder que posee.

La caracterización de la niña

Tradicionalmente como niñas se ha crecido en el ideal de debilidad, fragilidad, incluso sumisión, plano secundario o ingenuidad. Desde pequeñas las niñas crecen escuchando cuentos sobre princesas que son salvadas por el príncipe. El príncipe les dará la vida que desean porque solas estarían sujetas a malvivir. No hay que dejar que la niña considere que no puede igualar, incluso superar al hombre. Ahora en muchos hogares se educa en igualdad, lo mismo que en instituciones educativas. Padre y madre debe exponerse en tareas compartidas para que la niña vea y comprenda que no solo la madre debe ser esa abnegada ama de casa.

Lejos de la realidad la madre resurge de esos ideales y quiere que su hija no asimile esos tópicos mal expuestos. Años atrás, un despertar de generaciones de voces femeninas se manifiestan y rechazan ser consideradas un complemento del hombre. Obviamente muchas mujeres destacan por puestos de poder y alta responsabilidad donde son hombres los que están a su cargo. Algo que debería estar totalmente normalizada y asimilado.

Quiero ser heroína, no princesa

Como madres hay que romper estereotipos en cuanto al rol de hombre y mujer. La madre mostrando su resistencia a su hija le hará pensar en que es capaz de todo. No será una labor complicada ya que la madre es, sin objeción, una figura llena de valentía y fortaleza física y mental. Cuando es pequeña la menor absorberá las enseñanzas que se le impartan.

A la niña hay que permitirle decidir y ser.  El hecho de comprarle un juguete considerado solo de niña y privarle de uno de niño ya denota trabas, lo mismo ocurre con los colores de la ropa o las prendas. Hay que educar y formar a las niñas en el amor al prójimo y la libertad de pensamiento. Las niñas deben comprender que la primera persona que debe quererlas son ellas mismas y que nadie tiene derecho a hacerlas de menos. Las niñas pueden ser niñas, con fuertes sentimientos y sensibilidad y además ser aguerridas y valientes.

Educar en una vida rica en salud y ética

La niña debe ser conocedora de que el mundo está a sus pies y puede ir a por lo que desee con amor, esfuerzo, inteligencia y sin barreras que la paren.

Es positivo que la niña desde bien pequeña vaya educada en la responsabilidad, libertad, esfuerzo, superación…, sin limitaciones ni inseguridades. La niña debe ser conocedora de que el mundo está a sus pies y puede ir a por lo que desee con amor, esfuerzo, inteligencia y sin barreras que la paren. Como padres hay que dotar a la niña de ideales que ayuden a fortalecer su autoestima y le inoculen seguridad. La niña debe confiar en sí misma y no amedrentarse ante nadie.

Hoy en día no solo se encuentran muñecas que pasean carros de bebés o visten vestidos de princesa o novia. Muchas marcas ya comercializan muñecas que visten trajes de heroínas y se disponen a cumplir misiones, surcar olas y salvar el mundo de malhechores. Los valores discriminatorios y los marcados roles de género no se evidencian tanto. El ejemplo para una niña debe ser alguien con capacidad de comerse el mundo. De hecho también el cine y la televisión están apostando por esta idea. Las protagonistas de historias pertenecen al sexo femenino y son guerreras que luchan, mujeres que construyen, investigan, se adentran en bosques mágicos y tenebrosos…

La maestra para una niña: Su madre

Para una niña el mejor ejemplo es el de su madre. Por supuesto ella es su primera inspiración y heroína. Quién hay más fuerte que una madre, alguien incansable y con un empuje incomparable al de otros. Los niños deben entender que son iguales entre sí, que las creencias desfasadas de lo que es o no de niñas no tiene ningún sentido. No obstante queda mucho por hacer.

El que una niña vea casi siempre a su madre cocinar o fregar seguramente la lleve a tener más predilección por ese tipo de juguetes. Seguramente interiorice, pese a que se le explique lo contrario, que son para el sexo femenino. Si la publicidad o ciertos ámbitos sociales cambian es necesario que cambie la mentalidad de las personas más cercanas a esa niña.


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Aprendizaje

Ana María Longo Silva nació en Bonn (Alemania) en 1984 y es hija de padres gallegos y emigrantes. Licenciada en Pedagogía en 2006 por la Universidad de Santiago de Compostela, también posee formación en coaching y liderazgo personal, psicología infantil, inteligencia emocional y trastornos emocionales. Colaboró en Woman Actitud, donde destaca el artículo “Vivir”, publicado en 2015. Entre 2007 y 2016, ha realizado trabajos esporádicos como cuidadora infantil y profesora particular, por lo que los niños han sido y son un referente en su vida. Amante del cine, la música y viajar, Mommy: amor en uso es su primer libro editado. Le sigue Mamá...: ¡Teta! Lactancia materna. Actualmente, reside en Palma de Mallorca. Está casada y es madre de una preciosa bebé, quien le ha despertado el deseo y el valor para publicar. Actualmente también es redactora en la revista Bekia y colabora en el blog Madres Hoy, publicando sobre temas de maternidad, una temática que le fascina y a la que dedica el tiempo completo. Con su trabajo quiere apoyar y ayudar a madres primerizas y futuras madres. En cuanto a sus proyectos, tiene pendiente publicar un libro sobre el comportamiento humano.

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