Las piscinas y los niños

piscinas y bebés

En verano una de las actividades que más les gusta a los niños son los días de playa o piscina, actividades divertidas y saludables para todas las edades. Este tipo de actividades ayuda a tener relaciones sociales con otros niños y otros miembros de la familia con los que durante el resto del año no tiene la misma relación.

Hay que tener en cuenta una serie de cuidados con la piscina donde va a estar y las circunstancias que podrían ocasionar enfermedades o problemas de salud. Cuando los llevamos a la piscina hay permanecer alerta constantemente y no dejarlos sin la supervisión de un adulto. 

Es importante que familiaricemos a los niños lo antes posible con el agua, llevándolos a cursos de natación para evitar la aparición del miedo y que sepan desenvolverse en el medio acuático.

Piscinas y bebés

Las chanclas en estos entornos pueden evitar accidentes ya que las escaleras, los bordillos, los toboganes…suelen estar mojados y resbaladizos así que hay que acostumbrarlos a llevarlas puestas. Ya sabemos que no es bueno meterse rápidamente en el agua, pero los niños no, así que hay que enseñarles a meterse poco a poco para que su cuerpo se vaya acostumbrando a la temperatura del agua y el cambio no sea tan radical.

En las piscinas hay tener cuidado con el cloro ya que la inhalación de cloro afecta a la pared de los pulmones y expone a los pequeños al riesgo de tener asma. Uno de los primeros síntomas de exceso de cloro en los niños es la irritación de las mucosas oculares, de la nariz y de la garganta. Puede producir una tos fuerte, incluso producir el vómito.


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