Las primeras cacas


Es lógico que la primera preocupación de un padre o una madre con su hijo recién nacido, -y más si es el primero-, sea que coma y que haga caca según el ritmo considerado “normal”. Pues bien, debemos decir, sobre todo desde mi experiencia como primeriza, que lo de “normal” es algo que hay que ir desterrando del vocabulario de todo progenitor que quiera mantener su salud mental intacta. Porque se ha dicho muchas veces que hay tantos casos como niños, y que cada uno es un mundo. Y es una verdad como un templo. Cada niño come, duerme, hace caca o pipi de una manera diferente, cambia de hoy para mañana y no tiene por qué ser ni como dice tu madre ni como dice tu suegra.

Lo cierto es que el ritmo intestinal de cada bebé es diferente, y depende mucho de si la lactancia es materna, si es artificial o si es mixta. Las deposiciones de un bebé criado a pecho son más líquidas que las del alimentado  a biberón, y pueden ser mucho menos frecuentes. Una ratio normal indica que un recién nacido con lactancia a pecho puede hacer entre una caca a la semana y 3 ó 4 al día. Para que veáis que la horquilla es sensiblemente amplia. Y el criado a biberón hará cacas más sólidas y más regulares. Por lo tanto, más que las cacas hay que vigilar su ritmo miccional, -en cristiano, cuánto mea-, porque ese es el síntoma de que está bien hidratado. Si no le cambias el pañal al menos entre 5 y 8 veces al día, consulta con tu pediatra, porque el nene o la nena igual no toma lo que debería.

En todo caso, y volviendo al tema que da nombre al artículo, las primeras cacas son bastante irregulares, y tu bebé puede ser un cagoncete, -puede hacerse incluso después de cada toma-, o ser más estreñido. Si el tuyo o la tuya es de esos últimos, y “no va al baño” lo suficiente probad por este orden:

  • La puntita de un bastoncillo de oído. Ojo, solo la puntita y muy levemente para estimular un poco su esfínter. Nada más, y con mucho cuidado.
  • Supositorios de glicerina pediátricos. Son efectivos pero bastante complicados de poner, sobre todo si el bebé es un “culo inquieto”.
  • Eupeptina: es el último remedio, pero, señoras y señores, es mano de santo con los bebés que no conocen a José Coronado.

En resumen, paciencia, ojo a las cacas, al olor, al color, a la frecuencia, pero sobre todo, vigilar el pipí de vuestros pequeños.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *