Las quemaduras del sol en los niños

Quemaduras del sol en niños

Acudir a la playa y a la piscina son dos actividades que les encantan a los niños en esta época del año. Para ello, hay que protegerlo lo suficientemente con cremas solares para evitar así las quemaduras ocasionadas por el sol, sin embargo, a pesar de la prevención existe alguna que otra quemadura.

La piel de los niños es muy sensible al Sol, por lo que la aplicación de las cremas solares debe de realizarse una media hora antes de acudir a lugares donde la exposción al sol es extema y, además, hay una combinación con el agua que hace que se quemen aún más.

Estos sitios frecuentados son la playa, la piscina, los parques temáticos y acuáticos donde si no existe una prevención anterior los niños pueden causar graves quemaduras en su piel, originando así malestares, fiebres e incluso daños irreversibles.

Quemaduras del sol en niños

Las quemaduras solares se identifican según 2 niveles:

  • Leve –  es el típico enrojecimiento de la piel que al tacto desprende calor y, además, resulta con un cierto dolor y picor en la zona afectada.
  • Severa – este tipo de quemadura produce un dolor intenso además de hinchazón y cosquilleos, producidos por las consecuentes ampollas originadas en la zona. Además, todo ello repercute en el estado del niño provocando también dolores de cabeza, náuseas, fiebre y/o escalofríos.

Lo primero que tenemos que hacer si en el pequeño se han producido alguna de estas quemaduras es acudir rápidamente al pediatra o médico de guardia para que el diagnostique el tratamiento. Lo normal ante esta situación es que la piel, pasado unos días, comience a pelarse.

Quemaduras del sol en niños

Si vemos que durante el día el pequeño ya tiene algunos indicios de estas quemaduras, debemos retirarlo del sol, es decir, acabar con el día de playa. Además, se le dará una pequeña ducha con agua fresca (ni fría ni caliente) sin aplicar nada de jabón porque puede irritar aún más la piel. Al secar debemos dar pequeños golpes para no dañar la piel superficial.

Es recomendable que beban mucha agua para no deshidratarse así como aplicar lociones hidratantes y vestir con ropas de algodón frescas para que así el niño no se desidrate y esté lo suficientemente cómodo como para que no le duela.


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