Lecciones de maternidad que todos debemos aprender

lecciones de la maternidad

Todas las personas tenemos maestros en nuestras vidas que nos ayudarán a ser mejores personas y nos enseñarán grandes cosas. Pero la realidad es que los grandes maestros son aquellos que están en las familias, los padres y madres e incluso los abuelos y algunos tíos y tías. Las personas más allegadas a los niños serán los maestros ante la vida, serán los que enseñen cómo enfrentar la vida a los más pequeños de la casa.

Pero no sólo los niños aprenden. En un hogar los grandes maestros también pueden ser los niños y es que los padres aprendemos grandes cosas de ellos cada día. Muchas veces cuanto más creemos que sabemos, viene la vida y nos recuerda que nunca dejaremos de aprender y que las lecciones de la vida siempre estarán presentes, y cuando somos madres y padres serán las lecciones de maternidad las que nos recuerden, que cada día es un aprendizaje nuevo.

Pero en la maternidad tenemos grandes aprendizajes y lecciones que todas las madres del mundo debemos reflexionar sobre ellas para poder disfrutar mejor de la vida y para poder entender muchas cosas que quizá hoy pasen desapercibidas.

El nacimiento de nuestros hijos es un momento increíble

El parto es un momento privado y el más íntimo entra una madre y un hijo. Es un momento en la vida que nunca más podrá ser revivido y que hay que aprender a disfrutarlo para poder crear bonitos recuerdos. Si el parto no es adecuado o si se hace mal (o se siente que se hace mal) puede llevar a tener sentimientos negativos muy difíciles de soportar. En este sentido debes ser consciente del parto que quieres tener, de cómo quieres llevarlo a cabo y de qué cosas son las que quieres que ocurran y cuáles no. Piensa que si algo no sale bien el equipo médico sabrá que hacer en todo momento para poder solucionar los problemas y que tanto tú como tu bebé podáis estar a salvo.

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Aprendes el significado del verdadero amor

Es posible que antes de ser madre hayas pensado muchas veces en el significado del amor y en cómo los has vivido alguna vez de forma intensa, normalmente cuando te enamoras. Es probable que sientas amor por tus padres, abuelos o hermanos pero nunca te has parado a pensar qué tipo de amor es, simplemente sabes que son tu familia y que les quieres. Pero cuando te conviertes en madre, todo eso cambia o comenzará a tener un nuevo sentido para ti.

Una vez que te conviertes en madre, cuando sabes qué es tener a tu hijo en brazos, te das cuenta de qué es el amor de verdad porque el amor entre una madre y un hijo es el amor más puro y verdadero que existe sobre la faz de la tierra. Entonces será cuando puedas comprender el amor que tus abuelos sentían por tus padres, el amor que sienten tus padres hacia ti y tus hermanos (en el caso que los tengas) y será entonces, cuando sientas y sepas qué es realmente el significado de la palabra amar.

Poner límites y normas en casa es necesario

Desde que los bebés nacen y pasan el primer año de vida, es muy habitual que los padres empiecen a poner normas y límites en el hogar… esto es necesario. Es necesario para que los niños aprendan que deben respetar una serie de normas y límites para poder convivir en casa, para poder estar protegidos y para poder saber qué es lo que se espera de ellos en cada momento. Las normas y  los límites coherentes son necesarias para la educación de todos los niños y niñas en todos los hogares del mundo, ¿o las personas no necesitamos normas para poder convivir en sociedad?

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Las madres también necesitamos descansar

Una lección de maternidad que todas las madres necesitamos aprender es que nosotras también necesitamos un descanso de vez en cuando. Intentamos abarcar todo en la casa, en el trabajo y en la familia pero no somos máquinas, simplemente no podemos con todo si no hemos descansado como debemos.

Es cierto que todas las madres tenemos una “energía de madre” extra que nos ayuda poder aguantar las largas noches sin dormir cuando los niños están malitos y al día siguiente debemos ir a trabajar. Pero si después no descansamos… no estaremos bien para poder cuidar de nuevo a nuestros pequeños. Ellos se merecen lo mejor de nosotras y por eso se merecen que también descansemos.

Asimismo también resulta fundamental que aprendamos a encontrar momentos de relajación durante el día, ya sea en forma de baño caliente a solas, en forma de paseo o ante un café con amigas… Seguramente no puedas hacerlo todos los días, pero deberás priorizar al menos un descanso o dos durante la semana. Tú también te mereces tu tiempo así que deja al papá con el bebé y los niños o a una canguro, o a alguien de confianza… aunque sea por un par de horas.

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Ser madre no significa rutinas estrictas

Es cierto que para que todas las casas con niños funcionen bien se necesitan rutinas diarias. Los niños sienten seguridad cuando las rutinas están bien establecidas en casa, pero que existan estas rutinas no significa que deban ser así todos los días del año. Es muy importante que en la maternidad también exista cierta flexibilidad diaria para poder afrontar los contratiempos. Por ejemplo si todos los días se cena a las 20.30 h en casa pero un día se ha hecho tarde, no es motivo de enfado o discusión… se realizan las rutinas o se saltan algunas para poder llegar a todo.

Lo importante de las rutinas es encontrar el equilibrio y la seguridad en el seno del hogar. Los niños deben saber qué es lo que toca hacer en cada momento y todo debe tener una buena organización, pero claro… teniendo en cuenta también cierta flexibilidad siempre que sea necesario.

Ser madre es un aprendizaje constante y es que como dicen “los niños no vienen con manuales de instrucciones”, pero lo que sí que todas las madres aprendemos es que tenemos un instinto, que si les escuchamos y le hacemos caso… ¡entonces todo será mucho más fácil!


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