Leches de fórmula

Cuando una madre no puede ejercer la lactancia por algún problema, tiene que inclinarse hacia las leches de fórmula. Comienza a probar unas y otras hasta que encuentra la que mejor le sientan y se adapta al bebé, pero… ¿qué hacer con todos esos botes que tenemos empezados? ¿Podemos aprovecharlos? La respuesta de los expertos es: no.

Estas leches de fórmula, son muy diferentes entre ellas, cada una está adaptada a una edad y según su desarrollo, también hay leches para bebés con algún problema específico (prematuros, sin lactosa…), estas leches, son algo más que un alimento.

Al mezclar diferentes tipos de leches, mezclamos diferentes propiedades y provocamos un desequilibrio, ya que los nutrientes que poseen son artificiales añadidos, algo que los convierte en una más difícil absorción, por ello, cuando realizamos la mezcla, pueden aumentarse unos determinados nutrientes y disminuir otros.

Cuando este desequilibrio ocurre, se muestran síntomas como diarreas, cólicos, vómitos… por el hecho de una sobrecarga alimenticia que puede incluso dañar a los riñones. Estos diferentes niveles de nutrición, hace desequilibrase los ácidos grasos del desarrollo del sistema nervioso y causar daños en el estómago.

También puede suceder todo lo contrario, la escasez de alguno de estos nutrientes, algo que trae como consecuencia de la no administración suficiente, que le influiría en su desarrollo, disminución de peso y pérdida de potencial.

Algo muy importante, también a tener en cuenta, es respetar las cantidades indicadas de agua para la disolución, no por menos leche a consumir, es menor su alimento, todo depende de la concentración de alimento.


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