Lectura para vacaciones: Deja que tu hijo elija lo que quiere leer

Lectura para vacaciones: Deja que tu hijo elija lo que quiere leer

Soy de la firme opinión que tanto programa de fomento de la lectura vale de poco cuando los niños tienen que leer por obligación y lo que les mandan, especialmente cuando los niños son capaces de leer (y de hecho, leen) libros mucho más complejos y con historias mucho más interesantes que las muchas veces les proponen por eso de “nivelar” la clase.

¿Quieres que tu hijo lea más? Dale la oportunidad de que lea lo que quiera. Durante el curso puede ser un poco difícil, pero siempre quedan las vacaciones. Déjalo que elija y no le critiques. Y es que son los libros que eligen leer los niños para leer lo que más refuerzan las habilidades de lectura. Al menos, eso es lo que sugiere un estudio del que te voy a hablar a continuación. 
Este estudio, realizado en la Universidad de Rochester, Nueva York,  sugiere que permitir a los niños elegir los libros que quieren leer durante las vacaciones de verano reforzaría sus habilidades de lectura y evitaría su retroceso. De hecho, los niños que pudieron elegir qué libros llevarse a casa al final de la primavera leían mejor al año siguiente que los niños que se habían llevado libros que no habían podido elegir.

“Estamos empezando a comprender que leer es un determinante clave de salud”, dijo la autora principal del estudio, la doctora Erin Kelly. Estudios previos habían identificado un efecto positivo de la lectura en la salud infantil.

Keely y su colega, el doctor C. Andrew Aligne, repitieron un experimento previo en las escuelas de primaria pobres de Florida. En 2013, ambos organizaron una feria de libros para 18 alumnos de segundo grado de las Escuelas de la Ciudad de Rochester. Los alumnos eligieron 13 libros, mientras que otros 20 niños de otra clase recibieron por correo libros que no habían elegido (grupo control).

Las evaluaciones de la lectura antes y después de las vacaciones de verano mostraron que los niños que habían podido elegir los libros leían significativamente mejor que el grupo control, en el que no hubo variaciones.

Al año siguiente, el equipo amplió el programa a cuatro aulas de preescolar a segundo grado. Todos los alumnos pudieron elegir 15 libros antes de las vacaciones de verano. Los alumnos de otras dos aulas, que actuaron como grupo control, también pudieron elegir algunos libros después del éxito del primer experimento.

El nivel de lectura mejoró en ambos grupos, según informó el equipo en la reunión de las Sociedades Académicas de Pediatría en San Diego, California.

Tres cuartos de los alumnos conservaron o mejoraron el nivel de lectura durante el verano. Estudios previos habían hallado que los alumnos pobres tienden a retroceder en la capacidad de lectura.

Imagen – Tim Pierce

 

 


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