Los alimentos sólidos

La alimentación del bebé cuando todavía está en el útero materno, se realiza a través de la placenta, cuando este nace, a través de la lactancia materna o leche de fórmula y a partir de los 6 meses, comienza a alimentarse con alimentos sólidos.

La razón por la que va cambiando de alimentación, va dependiendo de sus necesidades, por ello, los alimentos van igualmente variando, ya que el bebé necesita para su cada vez mayor crecimiento a razones como:

–                    el hierro, el cual, cuando el bebé nace todavía tiene reservas en su pequeño organismo, pero al llegar la edad de 6 meses, estas reservas se van agotando y la leche ya no es suficiente para aportarle la cantidad necesaria

–                    la nutrición comienza a ser más necesaria, ya que la actividad aumenta. El niño se mueve más, comienza a sentarse solito, gatea, reconoce los objetos… y todo esto supone movimientos físicos y psicológicos, por lo que los nutrientes han de complementarse todavía más. Los alimentos sólidos le aportan estos nutrientes, aunque la leche todavía se continúa

–                    la razón física, es la que él mismo va adoptando, por ejemplo, el masticar, en este movimiento, comienza a ejercer movimientos de los músculos de la boca (mandíbula, lengua…), los cuales necesitan fuerza para su desarrollo. Otros movimientos como el equilibrio de la cabeza, las posturas, la coordinación…

–                    las emociones y sensaciones como las que le proporcionan los diversos gustos de los alimentos, la diversión, el compartir…


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