Los despertares nocturnos en la lactancia materna

El bebé y niño que mama demanda el pecho, el que hace suyo pecho, el amor de su madre y llora si no tiene ese cariño.

Tanto bebés como niños de corta edad amamantados por su madre pueden tener frecuentes despertares nocturnos que también afecten al descanso de la madre. A continuación vamos a conocer más acerca de los motivo y cómo atajarlo.

La evolución del sueño del bebé

Los niños pasan por dos fases evolutivas de sueño: el sueño profundo y la fase REM a diferencia de los adultos. Por supuesto no solamente un bebé que toma pecho presenta varios despertares nocturnos, eso también ocurre con quienes se alimentan de leche artificial, pero existe alguna diferencia. En bebés de lactancia materna, el pecho se ofrece a demanda, por lo que durante la noche el bebé toma de su madre en cualquier momento. La disponibilidad a tiempo completo de la madre dura el tiempo que el niño no se alimente de ningún otro alimento, es decir, sobre todo los primeros 6 meses.

Los bebés se despiertan llorando por la noche, y es el modo en que le dicen a su madre que quieren comer o simplemente un cariño comprobando que no está solo. Es beneficioso para madre e hijo dormir juntos, ya que así al menos la madre puede alimentarlo sin apenas moverse de la cama. Tras la etapa de los 6 meses, el horario de amamantamiento no se presenta tan rígido. Las necesidades de la madre pueden verse algo más cubiertas. El bebé empieza a comer otro tipo de alimentos y verdaderamente no depende tanto de la leche como alimento único y esencial, sí así del pecho como cobijo.

Es importante entender de los despertares nocturnos de un niño que es alimentado a base de leche materna, que el pecho no proporciona solamente alimento. Pese a que el bebé llegue a los 6 meses recomendados por la Organización Mundial para la Salud de leche materna en exclusiva, el contacto iniciado entre madre e hijo y la rutina basada en el apego y el afecto piel con piel sigue siendo demandado por el hijo, sobre todo en la noche. Durante la noche el niño busca en su madre consuelo y calma, algo que recibe con el pecho.

Lo normal para un bebé no es dormir toda la noche

Un bebé cuando se despierta no sabe cómo volver a dormirse por sí solo y demanda protección a la madre.

Rara vez un bebé duerme una noche entera sin despertarse. Lo mismo ocurre con el adulto. El bebé se despierta varias veces y esto es lo normal. Un bebé cuando se despierta no sabe cómo volver a dormirse por sí solo y demanda protección a la madre. El abrazo de la madre ayuda en ese proceso de desarrollo, lo recoge como lo hizo en su día en el útero y sigue incubándole hasta que finalice su total desarrollo.

El bebé se activa a lo largo del día. Por norma general los bebés duermen siestas suficientes y se reactivan hasta casi la medianoche. El bebé por el día ve que tiene sus necesidades cubiertas y por la noche busca atenciones. Dormir con sus padres, sentirles y tocarles le da tranquilidad. Y verdaderamente para la madre es agotador tener bajo su responsabilidad y cuerpo el peso de la atención constante a sus llamadas.

El bebé y niño que mama demanda el pecho, el que hace suyo pecho, el amor de su madre y llora si no tiene ese cariño, si no la toca y la siente. No cabe lógica alguna quitarle a un bebé el pecho para que no se duerma en él. Cuando un bebé mama ejercita su mandíbula succionando, algo que le cansa y da sueño. El calor de la madre, el latir de su corazón, la temperatura templada de la leche…, le relaja. Cuando un niño que no mama no logra dormirse su madre le prepara un vaso de leche y le da mimos, entonces nadie se alarma.

Beneficios de la lactancia materna en bebés y niños

Se piensa y comenta frecuentemente que un bebé amamantado por su madre será un bebé dependiente, nada más lejos de la realidad. Mamar favorece la autoestima y confianza en sí mismo. El bebé se siente querido. El pecho tras alimentarlo calma al bebé y le hace sentirse seguro y vinculado más aún a su madre, algo que ha conocido desde su nacimiento.

La leche tiene un aminoácido, el L-triptófano que ayuda a los lactantes a conciliar el sueño, sin embargo, hablamos de nuevo que el bebé demanda contacto. Por regla general, los despertares nocturnos del bebé son breves, lo justo para intuirse: “Mamá te quiero, ¿estás ahí? Dame cariño o comida” y volver a dormirse. Por esto es importante no inquietar al bebé, moverlo o cambiarle el pañal sin necesidad porque así podrán desvelarse.

El bebé, a diferencia del niño que ya ingiere más alimentos, pide sus tomas durante la noche. Los bebés amamantados pueden pedir alimento más de 4-5 veces, otras veces la succión la utilizan para tranquilizarse y resguardarse en el abrazo cálido de su madre. Quienes deseen lograr una lactancia materna prolongada no deben eliminar las tomas nocturnas, ya que durante la noche se activa en mayor medida la hormona prolactina. No amamantar al bebé por la noche puede perjudicar a su peso y no protegerle de la temida muerte súbita. Para las madres es beneficioso también para prevenir procesos infecciosos, cáncer de mama…

Cómo actuar ante los despertares nocturnos de un lactante

Un bebé que llora por la noche debe ser atendido y calmado. Él tiene sus motivos y la etapa vital en la que se halla implica estos hechos.

Al bebé no hay que dejarle llorar, si no satisfacer su hambre, miedo, necesidad de contacto… Los cólicos de los primeros meses, la aparición de dientes también causa malestar, por lo que en esa etapa el dolor se añade a los despertares nocturnos, y seguramente se desvele durante más tiempo o llore intensamente. La OMS afirma que los niños alimentados que duermen con sus madres y toman su leche, maman hasta el triple de veces más que los que lo hacen separados de ellas.

Los 8 meses del bebé son un punto de cambio donde se produce otra etapa evolutiva en la vida del bebé. Ya se desplaza, investiga, es más independiente, incluso empieza a verse como un ser diferenciado de su madre. Esto también le hace entender que puede separarse de quien más quiere, de ahí la mayor demanda y angustia. Ha de aprender a confiar en sí mismo y hacerse más fuerte.

Llegados los 2 o 3 años la capacidad de comprensión y lenguaje del niño son mayores, por lo que todo mejora. Se han dado ya ciertos cambios y el sueño no será tan invariable. Sin embargo, no es hasta la edad en torno a los 6 años cuando el sueño del niño llegará a parecerse al del adulto, por lo que hay que tener paciencia, enfadarse lo menos posible y estar a su lado para que al menos pueda sentirse arropado y relajado. Otras recomendaciones para ayudar a que el niño duerma mejor durante la noche son:

  • Tener al bebé en una habitación tranquila, sin distracciones, en un ambiente cálido, con poca luz por la noche y donde no haya ruidos.
  • Previamente a acostarle darle un baño relajante.
  • Mantener una rutina y horario diarios. Cantarle antes de dormir, mecerle, contarle un cuento.
  • Procurar tener una temperatura idónea en la habitación. Que no pase frío ni calor.
  • Dormir con el bebé o cerca de su cuna para que se sienta protegido.
  • Si una está agotada, frustrada o se ve sobrepasada, descansar, tomarse un tiempo y respirar. Delegar en la persona que esté también al cuidado del niño es normal y necesario aunque sea unos instantes. En ese tiempo la madre puede serenarse y mostrarse más calmada a la hora de volver a amamantar, mecer y dormir al niño.

Cada niño es diferente y se despierta por diferentes motivos. No hay un método exacto para calmarlo. Los bebés tienen sus motivos en cuanto a sus despertares nocturnos, sobre todo en la etapa tan temprana en la que se encuentran. La decisión de dormir con el niño es de los padres, al igual que es de la madre amamantarlo. Será ella quien decida si quiere seguir amamantando a su hijo o iniciar un destete respetuoso, por agotamiento, trabajo o salud.

Algunos estudios revelan que los bebés que se despiertan mucho por las noches tienen un mayor desarrollo intelectual, empatía y un menor estado depresivo. Un bebé que llora por la noche debe ser calmado. Dejarle llorar le produce estrés, le hace sentirse solo y no querido. Cada uno debe sopesar el mejor modo de atajar los despertares nocturnos de su hijo, no obstante y pese al cansancio, la etapa pasará y el sueño de todos se estabilizará.


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Ana María Longo Silva nació en Bonn (Alemania) en 1984 y es hija de padres gallegos y emigrantes. Licenciada en Pedagogía en 2006 por la Universidad de Santiago de Compostela, también posee formación en coaching y liderazgo personal, psicología infantil, inteligencia emocional y trastornos emocionales. Colaboró en Woman Actitud, donde destaca el artículo “Vivir”, publicado en 2015. Entre 2007 y 2016, ha realizado trabajos esporádicos como cuidadora infantil y profesora particular, por lo que los niños han sido y son un referente en su vida. Amante del cine, la música y viajar, Mommy: amor en uso es su primer libro editado. Le sigue Mamá...: ¡Teta! Lactancia materna. Actualmente, reside en Palma de Mallorca. Está casada y es madre de una preciosa bebé, quien le ha despertado el deseo y el valor para publicar. Actualmente también es redactora en la revista Bekia y colabora en el blog Madres Hoy, publicando sobre temas de maternidad, una temática que le fascina y a la que dedica el tiempo completo. Con su trabajo quiere apoyar y ayudar a madres primerizas y futuras madres. En cuanto a sus proyectos, tiene pendiente publicar un libro sobre el comportamiento humano.

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