Los padres tienen más influencia de lo que se piensa para prevenir el consumo de drogas y alcohol

Los padres tienen más influencia de lo que se piensa para prevenir el consumo de drogas y alcohol

La adolescencia es un momento en que muchos jóvenes pueden considerar la opción de experimentar con el alcohol o las drogas. ¿Qué papel jugamos los padres en esto? ¿Es cuestión de educación, de relación o de suerte que nuestros hijos caigan o no en el consumo de sustancias nocivas?

Una nueva investigación realizada por investigadores de Universidad del Estado de Iowa (EE.UU) muestra que los padres pueden reducir ese riesgo al mantener una relación sana y abierta con sus hijos. Te lo cuento con más detalle a continuación.

Según los investigadores, los adolescentes son más propensos a beber o usar drogas si pasan su tiempo libro con  amigos que consumen o  si buscan activamente compañeros que les faciliten el acceso a esas sustancias. Hasta aquí, nada nuevo, ¿verdad? A esto, los investigadores añaden que los padres que saben lo que está pasando con sus hijos y sus amigos pueden minimizar el impacto de ambas vías.

Explican los investigadores que no hay que ser súper padres para poder influir en sus hijos para prevenir el consumo de sustancias nocivas. Ellos observaron  interacciones entre padres y niños latinos para medir el nivel y los efectos de la supervisión de los padres. Se centraron específicamente en las familias latinas para entender mejor si las diferencias culturales influenciadas por conductas parentales se relacionaban con los resultados. Según dicen los investigadores, los latinos también están en mayor riesgo de consumir drogas y alcohol a una edad temprana, y tienen una mayor probabilidad de uso y abuso a lo largo del tiempo.

 

Entre sus conclusiones, los investigadores encontraron que la preadolescencia y la adolescencia temprana no es un momento particularmente riesgoso. Sin embargo, sí que es un momento crítico para establecer relaciones de colaboración, comunicación y relación entre padres e hijos.

El estudio ha sido publicado en el Journal of Family Psychology.


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