Los peligros de los padres pudientes

Familias pudientes

Hay investigaciones que muestra cómo los niños y los adolescentes de los hogares más ricos (aunque no se puede generalizar) sufren tasas desproporcionadas de depresión, trastornos de ansiedad, abuso de sustancias, trastornos psicosomáticos e incluso auto-mutilación. ¿No dicen que el dinero da la felicidad? No, no la da y estas son las pruebas. Hay varios factores que pueden causar que estos peligros se desarrollen en los niños a medida que van creciendo.

Lo primero sería tener en cuenta la presión que someten los padres pudientes a sus hijos. Se comienza con una protección y se sigue con una presión académica. Los niños no desarrollan habilidades personales, interpersonales ni de afrontamiento, algo que les impedirá poder navegar por la vida con éxito propio. 

Si los padres sólo se centran únicamente en el éxito académico dejarán de lado otros muchos factores que los niños necesitan para poder tener éxito en el futuro como por ejemplo: la creatividad, la cooperación con los demás, la opinión personal, la innocación, la reflexión, el autocontrol o la inteligencia emocional.

Todos los niños tienen intereses propios y es muy importante que todos los padres sepan esto para poder potenciarlos y que los pequeños tengan una buena motivación por sus habilidades. El trabajo de los padres es ayudar a los hijos a encontrar aquello que se le da mejor y así poder potenciar sus habilidades y compensar sus debilidades. Si un padre pudiente sólo se centra en el éxito académico de sus hijos y les ofrece recompensas económicas o materiales, estará vetando sus oportunidades reales de crecimiento personal.

Además, los niños de hogares con dinero suelen sentirse desconectados emocionalmente de sus padres. Los padres pudientes sienten de forma desconcertante que tienen una estrecha relación con sus hijos. Esto puede ser el resultado de muchos factores. Quizá los padres creen que están haciéndolo bien llenando las agendas de sus hijos con actividades extraescolares para así que ellos puedan tener más tiempo para trabajar o realizar otras actividades. Pero la realidad es que los niños (de familias pudientes y más humildes), necesitan tiempo de calidad con sus padres, sin estrés y potenciando la comunicación y la conexión emocional.


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Maria Jose Roldan

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto... Ver perfil ›

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