Madres y…

El duro trabajo como madre, como siempre hemos dicho no es fácil y tampoco acaba nunca, pues empezamos desde la mañana con la batalla para llevarlos al cole, después están las mamis que deben de cumplir con su trabajo fuera de casa, y las que no, hacen las compras necesarias para las temerosas comidas y cenas y vuelven al hogar ha hacer las labores.

Sabemos que la silueta paterna es siempre la que mas horas de trabajo echa fuera de casa, por lo que dentro del hogar es poco en lo que puede colaborar, por lo tanto el trabajo de mami, continua con las tareas de la escuela que los niños han traído a casa, sin olvidar que antes pasamos la horita en el parque para que los nenes agoten energías acumuladas después de tantas horas de escuela y después baños y peleas para ir a la cama. Entonces mi reflexión es que las madres no somos “superwoman” aunque a veces lo parecemos pues llegamos a todos los sitios donde nos proponemos llegar, pero en cuestión  anímica  y sicológicamente somos como un volcán el cual contiene mucho acumulado y contenido y en ocasiones explota, lo que sucede es que este asunto se vuelve serio cuando se explota con los niños no son  ellos los que han provocado la erupción. Es casi imposible para  las madres día a día con sus hijos, mantenerlos al margen de nuestros cambios de humor a consecuencia de problemas con otros adultos, y la verdad es que hacemos mal, pues los niños delante no debemos ni discutirle ni criticar a nadie, pues los niños lo oyen y absorben todo, y al contrario que los adultos saben perdonar y olvidar, con lo que siempre miran hacia delante, cosa que de ellos deberíamos aprender y no dejar que sobre ellos recaigan nuestros conflictos.


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