Mamá, ¿de dónde vienen los bebés?

Esta pregunta es la temida por muchos padres; ‘¿de dónde vienen los bebés?’. Es temida porque muchos padres. y madres a día de hoy se siguen poniendo nerviosos cuando deben hablar de sexo con sus hijos. En realidad, la curiosidad innata de los pequeños es importante para poder hablar de sexo con ellos, a una edad temprana y teniendo en cuenta su capacidad de razonamiento y de entendimiento.

Cuanto antes se comience a hablar sobre este tema con los hijos, es más probable que tengan una sexualidad más saludable cuando sean mayores. La naturalidad con la que hables sobre sexo con tus hijos es fundamental para que vean y sientan que es algo normal en la vida pero hay que tener ciertas precauciones para evitar posibles embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual o incluso, relaciones tóxicas con otras personas.

De dónde vienen los bebés

A menudo, la pregunta surgirá de la nada, y los padres se sentirán sorprendidos, sin saber qué decir ni qué hacer. Quizá los niños lo pregunten porque estés embarazada o porque alguien que conoce el pequeño lo esté o acabe de nacer un bebé en la familia. Es natural que un niño sea curioso cuando se enfrenta a estas cosas. Si bien tu primer instinto puede ser recurrir a los cuentos de hadas o cosas como que los niños lo traen las cigüeñas… En realidad esta no es una buena opción a seguir.

Recuerda que la incomodidad de hablar de sexo no es de tu hijo. Ellos no tienen las mismas reacciones instintivas al sexo o las partes del cuerpo que los adultos. No sienten vergüenza a menos que esa vergüenza o malestar se les comunique directa o indirectamente.

Si tu hijo te ha preguntado sobre dónde vienen los bebés pero te ha pillado un poco desprevenido, antes de contestarle cualquier cosa para evitar la conversación, la mejor forma de conseguir que todo fluya es mantener la calma. Tómate unos minutos para relajarte si te has puesto nervioso/a ante esta pregunta. Hazte una taza de té y busca un lugar donde tú y tu hijo podáis sentaros cómodamente sin que la conversación se vea interrumpida. Una vez hecho esto, hay algunas cosas que pueden a ayudarte como guía en esta primera conversación sobre sexo, embarazo y parto con los niños pequeños.

Responde a su pregunta

Debes responder a sin pregunta, sin evasivas. Escucha atentamente las inquietudes de tu hijo e identifica exactamente lo que te está preguntando. No contestes en la dirección equivocada o solo generarás más confusión… Por ejemplo, mientras que un niño de tres y seis años puede hacer la misma pregunta, el contexto a menudo será diferente. El niño de tres años tal vez simplemente quiera saber cómo salió el bebé de la. barriga, mientras que un niño de seis años podría estar preguntándose cómo se hizo realmente un bebé.

En este sentido, es importante que escuches atentamente sobre qué es lo que te está preguntando y así podrás tener las pistas necesarias sobre cómo responder a esa pregunta de una forma apropiada para su edad.

¿Qué sabe el niño?

Los conocimientos previos son necesarios tenerlos en cuenta para poder contestar a los niños de forma adecuada a lo que ya sabe o conoce. A menudo es mejor establecer la comprensión básica antes de iniciar una conversación. Para ello deberás comenzar por hacer algunas preguntas para determinar el nivel de comprensión de tu hijo y averiguar sobre lo que sabe respecto al embarazo o al parto. Conversar casualmente le dará una idea de qué palabras usar y cómo emplear la comprensión del niño para completar los espacios en blanco en su mente de manera cohesiva.

Siempre tendrás que medir tus respuestas con el vocabulario que ya conoce tu hijo y que realmente comprende. No uses palabras que pueda desconocer o se sentirá más confundido. Si utilizas una palabra que tu hijo no conoce, tendrás que explicarla de la forma más simple posible.  Mientras más simple sea la respuesta, es menos probable que genere preguntas o malentendidos indeseados.

Escoge bien tus palabras

Usar palabras o frases equivocadas a veces puede asustar a los niños. Si te pregunta cómo salir de tu barriga y le explicas una cesárea utilizando las palabras ‘cortar’ o ‘sacar’ es probable que el niño se asuste o que se quede con miedo ante esta situación. Lo mismo ocurre en usar términos específicos o demasiado generales.

Por ejemplo, describir el útero le permite a un niño entender que está separado del estómago o la barriga. De esta manera, no habrá confusión sobre si el niño también puede quedar “embarazado” en su vientre. La elección es tuya, pero elige cuidadosamente las palabras a utilizar y la forma de explicarlo.

No expliques todo de una vez

Cuanto más compleja sea la pregunta, más necesitarás pensar en ella antes de contestar. No tengas miedo en decirle a tu hijo que necesitas un poco de tiempo para contestar a su pregunta con una buena respuesta.

Puedes utilizar un libro para niños de la edad de tu pequeño que explique el desarrollo fetal de una forma apropiada y comprensible. De esta manera, el niño puede hacer la asociación entre tú y la mujer que sale en el libro embarazada. Es importante compartir estos momentos con tus hijos y que seas tú quien le explique estas cosas.

La sinceridad ante todo

Decir siempre la verdad es necesario en la crianza de los hijos, porque si no lo haces y descubren por su cuenta que lo que le explicaste no es cierto… se sentirán profundamente decepcionados y creerán que mentir no es algo malo. La honestidad siempre es la mejor política.

Aunque puedes sentir cierta incomodidad con toda la situación, evitar la conversación o decir mentiras solo le indicará al niño que algo anda mal. Él o ella pueden sentir vergüenza cuando no debería sentirla o pensar que la pregunta no era apropiada, ¡y de eso nada! Tú eres quien mejor conoce a tu hijo y tu instinto te ayudará a encontrar las mejores palabras sin necesidad de crear sentimientos incómodos.

Diciendo la verdad con honestidad y usando palabras que se ajusten a la edad de tu pequeño, sin necesidad de inventar historias, podrás ayudar a tu hijo a tener una relación saludable con el cuerpo humano, el embarazo, el parto y el sexo.


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Aprendizaje, Desarrollo

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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